400 años esperando el 15M

Releyendo la historia de España (contada para escépticos) tras el 15M, me parece que estamos en el momento en que más posible es que exista una Democracia Real. Hoy tenemos un movimiento ciudadano que ha explosionado, un pueblo formado y culto, y una batería de nuevas tecnologías que posibilitan que se mueva la información y que se tomen decisiones democráticas más de una vez cada cuatro años, incluso en una población de muchos millones de habitantes.

En los últimos tres mil años España ha sido gobernada por diferentes élites, que han ido cambiando con el tiempo. Empezaron los cartagineses, que vinieron aquí porque les hacía falta materia prima y en Cartagena montaron una base naval para sacar mineral. Luego fueron los romanos los que decidieron que querían unificar Europa por la fuerza de las armas y del latín. Más tarde los pueblos visigodos hicieron su entrada, en especial llaman la atención esos 3 que siempre se mencionan juntos en la misma página del libro de Historia de tercero de BUP: suevos, vándalos y alanos, de muy diferentes procedencias y que llegaron aquí porque les echaron de otros sitios. Después les tocó el turno a los árabes, que impusieron el cero y la medicina por casi todos los rincones de la península, y luego, sin muchas prisas, los reyes cristianos fueron reconquistando el territorio.

En resumen: España fue cartaginesa, romana, visigoda, árabe y cristiana. “España”, ¿pero a qué nos estamos refiriendo con el término “España”? La población durante esas épocas era de entre cuatro y seis millones de personas, ¿fueron todos ellos primero cartagineses, luego romanos, etcétera? Los conquistadores visigodos andarían por los 200.000, y los árabes por 60.000, y ahí está el quid de la cuestión, quienes fueron cambiando fueron las élites gobernantes, más listas, más educadas, más guerreras y con más recursos, pero no “el pueblo de España”, los 4 millones de incultos campesinos con una vida media de 35 años que cambiaban de religión según la cambiaban sus amos.

A mitad de milenio se va configurando el Reino de las Españas. Los Reyes Católicos reciben ese sobrenombre por su fervor xenófobo expulsando a los que no practicaban su religión, y en utilizar la Santa máquina de torturar llamada Inquisición para limpiar el recién unificado país. Líderes preclaros, que puestos a elegir entre economía y religión, decidieron hacer al país pobre (que no pobre de espíritu).

Como buenos reyes, se dedicaron a casar a sus hijas con las monarquías con quienes se querían llevar bien, y a Juana la loca la casaron con Felipe, que por muy hermoso que fuera, era también un habsburgo, un Austria. Y recién formada España, ya cayó en manos extranjeras. Después de los Reyes Católicos, el siguiente monarca español fue el hijo de Juana la loca y Felipe el hermoso, y que desembarcó en Asturias después de haber decidido él mismo nombrarse Rey: Carlos (primero de España y quinto de Alemania). La primera petición que las Cortes de Castilla le hicieron al nuevo monarca fue… que aprendiera a hablar español. Tócate los huevos, o como dicen los angloparlantes: WTF.

Flandes pasó a formar parte de España. ¿O en realidad no? Flandes era un territorio sobre el que mandaba Carlos, eran sus propios intereses y los de su familia, no los del pueblo español. Cuando en los libros de historia se habla de “los intereses españoles”, es una simplificación que lleva a un error de concepto: eran los intereses de la élite gobernante los que estaban en juego. Para defender esos intereses privados se mandó a los Tercios a dejarse la sangre en Flandes, se despilfarraron las riquezas llegadas de América, se llevó al país a la bancarrota varias veces. Carlos I de España, el rey que se oponía a la independencia de los Países Bajos, había nacido en Gante: era su guerra y no la nuestra.

Después de Carlos I llegaron otros Austrias que casándose entre familiares fueron maltratando los genes hasta la esterilidad de Carlos II. En concreto los Felipes: II, III y IV fueron simultáneamente reyes de España y Portugal. La política de “casar hijas” de la casa de Austria daba buenos resultados, y Portugal fue “pa la saca”, hecho que todavía levanta ampollas entre nuestros vecinos. Han de saber los portugueses que Portugal nunca perteneció a España, sino que tanto España como Portugal pertenecieron ambas a los Austrias, esa dinastía de inútiles gestores que tan bien dilapidaron las fortunas de los territorios que gobernaban. Para qué construir telares, Universidades e industrias, pudiendo gastar el dinero en batallas.

Al final uno acaba por hacerse (más) republicano de la mala leche que le entra leyendo sobre Austrias y Borbones utilizando su poder para tirar por la borda países que creían de su propiedad. Y aunque siga cantando a voz en grito a Los Nikis, me quedo con la sensación de que la “Historia de España” es en realidad una opereta que debe ser rebautizada como “Con quien se acostaban las élites que mangonearon España para sus propios intereses”.

El borbón actual ya no tiene súbditos (tan) incultos: ya somos capaces de gobernarnos por nosotros mismos. Puede que Juan Carlos I, gracias a la transición a la democracia liberal, se haya ganado el derecho a ser el último rey. De todas formas, que no nos despiste la República, pues las élites gobernantes ya no están en la Monarquía: ahora se llaman “mercados”.

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Informática para el Desarrollo: por donde empezar

¿Estarías interesado en irte durante 4 meses a Camboya, Liberia o Sri Lanka, como consultor en un proyecto de investigación sobre el impacto de las TIC en la reconstrucción de países después de un conflicto? Esta es la oferta de trabajo en la página InfoDEV.

Piden 8 años de experiencia, un máster, y experiencia demostrable. De nuevo es la pescadilla que se muerde la cola en la búsqueda de empleo: no te contratan porque no tienes experiencia, y no tienes experiencia porque no te contratan. Pero en el campo de la Informática aplicada a la Cooperación para el Desarrollo, ¿por donde se puede empezar? En los últimos meses he estado recopilando información sobre este tema, y creo que estos podrían ser los primeros pasos

ICT4D – El concepto

Information and Communication Technologies for Development, o ICT4D, es el término en inglés. Se refiere a la aplicación de la informática para el desarrollo socio-económico, la cooperación internacional, los derechos humanos, y en general a solucionar los problemas en los países en desarrollo.

Las áreas principales en las que se desarrollan estos proyectos son Salud, Desarrollo Rural, y Educación. En un sentido más amplio pueden abarcar muchas otras áreas siempre que estén enfocadas en los países en desarrollo, como mitigación de los efectos del cambio climático, desarrollo de nuevos negocios, o transparencia en los gobiernos.

Algunos ejemplos de proyectos serían:

– iDART – Un software diseñado para gestionar la distribución de antiretrovirales en el sector público.
Una incubadora de empresas tecnológicas, un proyecto ya extendido en 80 países
– FreePress – Un proyecto de estudiantes del MIT para posibilitar que circulen las noticias en regímenes censuradores
Un sistema para que los agricultores de Bangladesh tengan información en tiempo real sobre los precios via SMS

El máster

Una de las vías para llegar a realizar este tipo de proyectos es a través de estudios especializados. Tras un poco de búsqueda, en mi opinión el programa que mejor cumple es el “ICTs for Development” de la Universidad de Manchester (1 año a tiempo completo, presencial, 7.300 EUR de matrícula).

Todavía no se puede hacer online, pero la Universidad de Manchester tiene otros programas ya en distance-learning, así que podría ocurrir para los próximos cursos.

El objetivo del máster es proporcionar los conocimientos necesarios para gestionar proyectos de ICT4D de forma que se cumplan sus objetivos de una forma sostenible. Los alumnos entenderán el marco socio-económico del desarrollo y el papel de la informática en él, y podrán planificar, desarrollar, implementar y gestionar este tipo de proyectos.

Heeks, Unwin, Peña-López, Rogers: los blogs

El director del máster citado es Richard Heeks, y es además el autor del primer blog a no perder de vista para estar al día: “ICTs for Development“.

Otra persona relevante en este campo es Tim Unwin, que ocupa la cátedra UNESCO sobre ICT4D. Además de su blog es recomendable hacerse con el libro ICT4D, un buen primer material de estudio.

En España hay un investigador trabajando en este tema (y otros relacionados), Ismael Peña-López, desde la Universidad Oberta de Catalunya. En su blog se pueden encontrar por ejemplo los resúmenes de todas las charlas de las conferencias a las que acude: ICTology.

Para cerrar esta introducción, Clint Rogers, que de viaje en viaje y con Youtube como aliado, va presentando los contenidos de su curso sobre ICT4D. Este es el vídeo de introducción:

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Bruselas parece no tener autoestima

“Bienvenidos a Europa”, dicen los carteles a la llegada al aeropuerto internacional de Bruselas. Pero esta ciudad quizá no sea la más indicada como emblema europeo, y una de las razones para eso puede ser su bajo nivel de autoestima, Bruselas es una ciudad que se soporta, pero no parece quererse.

Para empezar porque no se ve a sí misma, no hay ningún mirador que te de una perspectiva completa de la ciudad, ni tiene un “skyline” reconocible. Imagina que eres un joven estudiante belga, que has quedado con la churri después de cenar, y esta noche en vez de ir de cervecería en cervecería habéis decidido daros un homenaje y poner a prueba el asiento de atrás (del coche de su padre). Tus compañeros de piso han tomado el chuchitril que compartís para jugar la timba semanal de poker, y lo último que te apetece es pasar por allí. Así que le dices a la parienta: “ven que te voy a llevar a un sitio desde donde se ve toda la ciudad”. No en Bruselas.

Otro tipo de población típica bruselita, los expatriados, hemos instaurado un deporte nacional los fines de semana: salir del país. “Bienvenidos a Europa” al llegar, “Bienvenidos a cualquier otro sitio de Europa”, al salir. El propio Zaventem es, a la postre, el principal traidor de la ciudad. El movimiento en el principal aeropuerto belga es opuesto al de los destinos turísticos: aquí los viernes por la tarde las llegadas están muy tranquilas, mientras se van tanto extraños que vienen a trabajar como locales domingueros. El domingo en cambio son las salidas las que no tienen movimiento.

Enlazando con las “poblaciones”, ese es otro argumento: Bruselas no tiene a un pueblo que la defienda como propia. ¿Quienes son los auténticos y orgullosos bruselitas, dispuestos a entrar al trapo en cualquier conversación con otros europeos diciendo “Pues en Bruselas…”? Ninguna de las poblaciones locales podría asignarse ese papel: ni los europijos que van allí a quemar cinco meses a todo lo que den, ni los funcionarios más ocupados en llevar a sus niños a los elitistas colegios europeos que en integrarse con la población local, ni los negros habitantes del barrio de la Matongué con poca tendencia a salir de la zona, ni los nativos enfrascados en interminables discusiones sobre como partir el país en 2 ó en 3, ni la comunidad árabe que encuentra su habitat comerciante natural en el mercado de Midi. Bruselas tiene muchas poblaciones diferentes y en parte es víctima de los muchos que estamos de paso, pero no tiene un pueblo permanente que se identifique con ella.

Los que venimos de otras partes de Europa traemos además nuestros prejuicios cargados, en forma de la frase “Es culpa de Bruselas”. Ese mantra es utilizado en cualquier rincón de la UE por políticos incompetentes que o bien ocultan que el país produce demasiada leche o bien el beneficio de pertenecer a un mercado común aunque haya que contribuir con algunos euros al año. El verbo aquí es “vilipendiar”.

Y luego está el Maneken Pis, el niño que mea. Y la Jeanneke Pis, la niña que mea. Tienen hasta el perro que mea, ¿el Perreken Pis?. Los principales iconos de la ciudad están meando, ¿qué se puede esperar de una ciudad así, que no sean esquinas desagradablemente olorosas? Cualquier proyecto de recuperación urbana que Bruselas quiera emprender, si quiere tener un mínimo de credibilidad, debería de comenzar por desterrar al niño meón.

Skyline ficticio de Bruselas, del blog OnePointZero. Nótese la inclusión del avión como elemento común del paisaje, *saliendo* de Bruselas, lo que indica que esta imagen se realizó un viernes.

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Hace 105 años que un manchonero llegó a West Virginia

19 de febrero de 1901, Avilés

En la la recién construida capilla de Jesusín de Galiana, contraen matrimonio Claudio Kopp y Azelvandre, natural de Nápoles (Italia), de 23 años, hijo de Don Juan Kopp (natural de Givors, Francia, fallecido el año anterior en Avilés) y Doña Gertrudis Azelvandre (natural de Francia), y Angelines Martinez Fernández, de 22 años, natural de Avilés, hija de Don Miguel Martínez (natural de Cancienes) y de Doña María del Socorro Fernández (natural de Avilés).

Mi tía-bisabuela Angelines era de Avilés “de toda la vida”, como su madre y su abuela. La familia de su padre, en cambio, fue bajando de las montañas para acercarse a la ciudad, su abuelo era de Nubledo, y su padre, el carpintero Miguel Martínez, de Cancienes. Pero se fue a casar con un italiano de ascendencia francesa, y acabó cogiendo el barco.

Leopolda, hermana de Angelines, se quedaría en Avilés casándose con el músico nacido en Madrid y de procedencia catalana Federico Font.

Federico Font y Leopolda Martínez, con sus 5 hijos y algún niño más.

10 de junio de 1916, Bilbao

Manifiesto de pasaje del barco Alfonso XIII, a su desembarco en Nueva York, página 28:

– Passenger name: CLAUDIO KOPP; Age: 38; Ethnicity: French; Place of birth: Naples, Italy
– Passenger name: ANGELES MARTINEZ; Age: 38; Ethnicity: French; Place of birth: Avilés, Spain.
– Passenger name: MARIA KOPP; Age 16; Ethnicity: French; Place of birth: Avilés, Spain
… 9 hermanos más: Juan de 14, Eugenio de 12, Leopoldo de 11, Francisco de 9, Angela de 7, Jose de 5, Julio de 3, Luis de 1 y Melchor de 1.

Claudio indicó que iba a unirse a su hermano Eugenio en Clarksburg, West Virginia. Tenía 100 dólares, y todavía no había adquirido los billetes de su familia a su destino final.

La primogénita nació antes de que se casaran sus padres, cosa no tan rara en la época pero que despista a todos los investigadores “católicos”. Y la hermana número 11, Anita, fue la última y la única que nació ya en suelo americano. Claudio Kopp se dirigía a la fábrica de vidrio que estaba montando con sus hermanos. Atrás quedaba ya la ciudad de Givors, en Francia, cerca de Lyon, de donde era originaria su familia, y de donde nacía el oficio familiar de soplar vidrio. Sus hijos avilesinos se convirtieron en Mary, John, Eugene, Paul, Francis, Angeline, Joseph, Julius, Louis y Mitch.

Aunque Joseph fue siempre Pepe, hasta para los americanos. El manifiesto de pasaje no lo dice, pero se perdió en el barco durante el viaje, provocando el pánico de su madre.

Angelines y Claudio, con toda su prole en EEUU, alrededor de 1920.

1926, Clarksburg, West Virginia

Claudio Kopp muere debido a una enfermedad pulmonar derivada de su profesión, dejando a Angelines al cargo de 11 hijos. La comunidad francesa deniega el acceso de sus hijos mayores a los puestos de trabajo dentro de la fábrica de cristal donde trabajaba su padre, alegando que ya hay muchos Kopp. Angelines nunca habló inglés, y en los malos tiempos encontró apoyo en la comunidad española, y en vecinos asturianos como los Llaneza o los Díaz. La tenacidad de la avilesina hace que sus hijos acaben trabajando en otra fábrica de cristal, donde seguirían el resto de sus vidas profesionales.

La personalidad de Angelines, apodada Mama Kopp, hizo que su hogar se convirtiera en un centro social después de la misa dominical, y que los vecinos recordasen su voz vigorosa cantando villancicos españoles en Navidad.

Angelines Martínez, "Mama Kopp", de Avilés.

19 de diciembre de 1952, Avilés

Carta de Leopolda Martínez y Federico Font a su familia americana:

Queridos sobrinos: Recibimos vuestra carta y vemos por ella que estás bien, de lo que nos alegramos nosotros por aquí, bien por ahora. Julio nos perdonarás que tardaramos en contestar, no es por olvido sino que muchas veces por pereza y otras por poco tiempo y así va pasando. Ya vemos por la fotografía que tienes un hijo hecho un hombre listo y estudioso. [..] Por el correo ordinario te mandamos dos revistas: una de las fiestas del bollo en Avilés, y otra donde en primera plana encontrarás las fotografías de tu tío y primos con los componentes de su orquesta. [..] Recuerdos a tu esposa y besos a tus hijos, recuerdos de tus primos y tu recibe un abrazo de tus tíos que no os olvidan. 

7 de los hermanos Kopp, en Clarksburg.

1958, Avilés

John Kopp y su mujer Mary visitan Avilés. John es en realidad Juan, el segundo hijo de Claudio y Angelines, y en la cara se le ve que es avilesino.  Mi padre recuerda la visita de “los americanos” cuando el tenía 10 años, que venían a conocer a la familia, y las preparaciones de mi abuelo para un gran recibimiento en casa. Juan identifica la casa donde vivían de pequeños.

Al regreso, John Kopp informa de su encuentro con otro Kopp, Alfredo, un viejo cascarrabias enfermo con quien no se puede mantener una conversación. Lo etiqueta como “tío de su padre”, pero en realidad no existe tal parentesco: Alfredo Kopp pertenece a la otra familia Kopp. En Avilés resulta haber dos familias de cristaleros, procedentes del mismo sitio de Francia, pero que no están relacionadas (hasta donde se ha podido demostrar, y eso es 1750).

Juan Kopp y su mujer Mary

14 de julio de 1999, Newport News, West Virginia

En carta dirigida a mi abuela Macrina (sobrina de Angelines), el señor James E. Kopp escribe:

“Espero que esta carta llegue a su destino, porque he estado tratando durante mucho tiempo de encontrar los nombres y direcciones de la familia de mi abuela en Asturias, España. Finalmente recibí una carta de mi tía Mary, la mujer de Juan Kopp, que tuvo la oportunidad de visitar a vuestra familia hace muchos años. Mi abuela era Angelines Martinez Fernández, que se casó con Claudio Kopp en Avilés y emigró a los EEUU en 1916. Mi tía Mary me dice que tu eres la hija menor de su hermana, Leopolda, y que tienes una hermana que se llama Anita y tres hermanos, Federico, Jesús y Enrique. Si tus cromosomas son tan prolíficos como los de Angelines, debe de haber muchos niños en esta familia.”

Y este es, en realidad, el comienzo de toda esta historia, cuando mi abuela me llama para traducirle esa carta del inglés.

Diciembre de 2010, Avilés

Abro una carta fechada en mayo, oculta entre el correo acumulado en casa, de James E. Kopp, que dice:  “Espero que de una forma u otra te llegue esta carta, dado que no hemos tenido comunicación desde el 2000. De aquella eras un estudiante en la Universidad de Oviedo, y tu correo allí ya no funciona”.

Aprovechando el tiempo de vacaciones en Asturias me lanzo a la investigación genealógica. Visito el registro de la iglesia, guiado por el párroco Garralda, reserva espiritual de la ciudad, para encontrar el registro de matrimonio de Claudio y Angelines, y las partidas de bautismo de sus 4 primeros hijos.

Ángel Garralda busca en los archivos parroquiales el registro de matrimonio de Claudio y Angelines

Subo al cementerio en busca de Kopp, y me encuentro con múltilples nombres, todos de la otra línea familiar. Un cura me da el teléfono de otro cura que me da el teléfono de una monja que me da el teléfono de su prima, María Teresa, que es una Kopp de la otra rama, y me paso 3 horas con ella hablando de genealogía, de cómo los sopladores de vidrio eran una clase privilegiada en la época, de cómo morían de sífilis transmitida por los tubos de soplar vidrio, y que al soplador de vidrio, en la época, se le llama “manchonero”.

Interrogo a mi abuela, que está ya regular de la memoria y no recuerda ni una palabra de los americanos. Pero cuando ve una foto suya con 4 años, la que abre este post, reconoce inmediatamente a todos su hermanos.

Marzo de 2011, Avilés

Jim Scolapio y familia, mi primo tercero americano, desembarca en España para conocer la tierra de sus ancestros. Él, como yo, es tataranieto del carpintero Miguel Martínez, de Cancienes, y nos vamos a buscar la iglesia del pueblo donde probablemente se haya casado.

Mi primo Jim tiene 47 años y vive casualmente cerca de San Agustín de la Florida, esa ciudad fundada por Pedro Menéndez de Avilés, y con quien la villa marinera está hermanada. Los descendientes de los avilesinos en EEUU se instalan en la ciudad fundada por un avilesino, y se cierra el círculo.

De Avilés a La Florida, y vuelta. Los Scolapio posan con los Font en el Ayuntamiento.

Buscamos el emplazamiento de la fábrica de cristal, que según nuestras pistas estaba en la Calle Oviedo. Ahora esa zona tiene cierta actividad industrial, aunque ni rastro de la fábrica. Un poco más arriba de Los Canapés estaba el número 32, donde podría haber residido la familia Kopp.

Jim Scolapio posa conmigo en la Calle Oviedo número 32, posible vivienda de la familia Kopp en Avilés

12 de mayo de 2011, Bruselas

UPS deja en mi buzón un aviso: tengo que recoger un envío de Clarksburg, West Virginia. Mi tío americano me envía los resultados de su investigación en forma de un dossier que se titula “Genealogía de la familia de Claudio Kopp, de 1878 a la actualidad”.

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Manifiesto: ¡Salvemos las servilletas de papel sin usar!

Cada segundo se tiran a la basura 23 servilletas de papel que no se han utilizado [citation needed]. En un sólo día de servilletas de papel sin usar se podrían cubrir 40 campos de fútbol, o alternativamente un sólo campo de fútbol con 40 capas.

¡Basta ya de este derroche papelero! Cada año miles de árboles son cortados en capas muy finas para obtener el preciado material. ¡No queremos servilletas de papel inundando nuestros campos de fútbol! Que para eso están los rollos de papel higiénico, mucho más fáciles de lanzar y más vistosos.

La Task Force comisionada por los organismos europeos para dar respuesta a este problema ha identificado varios enemigos de las servilletas de papel:

– El ávido comensal, que captura cuatro servilletas a la vez pensando… pensando que… ¿en qué coño estás pensando cuando coges cuatro servilletas, tú?

– El camarero generoso, que te pone varias servilletas en la bandeja, pensando que… pensando que eres un guarro, claro.

– El viento, que disminuye tu stock de servilletas a golpes y además te hace correr por toda la terraza del restaurante mientras masticas.

Este manifiesto no es pacifista, no está a favor de todas las servilletas de papel: hay un grupo que ha de ser eliminado. Las servilletas de papel impermeables del bar que no te sirven para limpiarte los dedos después de comer gambas, ¡esas deben morir!

Servilletas de Papel

¡Cuanta razón!

Es necesario un estatus especial para que las clases desfavorecidas puedan beneficiarse de la servilleta de papel, como por ejemplo los niños pequeños a los que les gusta sacar una servilleta tras de otra del servilletero, y los señores con barba cuando comen espaguetis. ¡Seamos solidarios con ellos!

Únete, participa en la campaña de acción urbana para salvar a esas servilletas, que cual lemmings sin futuro se tiran a las papeleras o desaparecen entre el tráfico. Da un paso radical, ¡salva tu servilleta sin usar! Llévatela a casa, dale otra vida. Sorprende a tus invitados a cenar con servilletas originales del “Bar Mario”. Rellena ese cajón sin utilizar con una variedad de servilletas difícil de igualar.

No dejes que las miradas desaprobatorias de tus congéneres te amilanen. Sí, están pensando “Mira la rarita esta cogiendo servilletas… ¡y limpias! ¿Acaso no tendrá en casa?” Tampoco tienes en casa impresora láser y no te dedicas a andar tirando a la basura todas las que ves por el hecho de que aún estén limpias.

¡Salva las servilletas de papel sin utilizar!

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Los políticos, esos cómicos. Pedro Ruiz, ese imitador.

En una ocasión logré encontrar un tesoro en forma de canción, gracias a comentarlo en este blog (“Porque nómada nací“). En esta ocasión, tenía en la cabeza unas imitaciones que Pedro Ruiz había hecho hace mucho, mucho tiempo, y que en una ocasión escuché en una cassette en casa de mis abuelos en Pénjamo. En algún momento me llevé la cinta a casa, y la escuché infinidad de veces. La última vez que la quise encontrar, había desaparecido. Las dotes de imitación del polifacético Pedro Ruiz, perdidas para siempre, y ni siquiera citadas en la wikipedia. Porque el tío, de aquella, ¡tenía gracía!

La búsqueda en la red llevó a encontrar a Quequé alabando esas imitaciones, y un artículo de El País del año 77 hablando del mismo tema. Algo tenía que haber. Tras encontrar de rebote el título de la cinta “Los políticos, esos cómicos”, lo siguiente fue recordar estas joyas:

Ronald Reagan

Ponía acento americano y decía que “En dos días que llevo aquí me han presentado hasta 17 presidentes. Esto es mucho pequeñito territorio, mucho pequeñito territorio, y muchos gobiernos, ¡muchos gobiernos! Un acojón de gobiernos. Perdón, perdón, no se si se dice cojón, o montón. Suárez siempre me decía que tenía un par de montones y había hecho un cojón de dinero“.

Santiago Carrillo

“Opus Dei, Opus Dei… que trincas dinero mundi…¡danos pro nobis!”
“¡Que me han puesto el escaño en el quinto coño!. Que para subir tengo que hacer noche en la calva de Roca i Junyent.”

Manuel Fraga

“Y mi programa electoral serán las páginas amarillas, porque aquí hay de todo, hay mecánicos, recauchutadores, y con esto voy a arreglar España”. “Porque como dijo Rosalía de Castro, un home que come centolla, non dorme ben, se non folla. Y un home que come marisco, cachondo se tira al obispo, señores.”

 

Fidel Castro

“Compañeros, compañeeeeeeros. Estoy muy contento de pisar por vez primera la tierra de mi padre, y si hubiera tenido que pisar a mi padre también le hubiera pisao”

Adolfo Suárez

“Y yo no quería venir. Pero al dormir oia una voz que me decía: Adolfo, hay elecciones, no puedes dejarles solos. Y yo no quería venir, pero la voz me decía: Adolfo, ve, ¡VE!. Y yo no quería venir, pero la voz me decía: Adolfo: beeeeeeee. Beeeeeeeee. Y yo no supe decir a tiempo: Amparo, cállate. Y aquí estoy”.

Alfonso Guerra.
“A mi no me gusta decir malas palabras: coñolechecojonesjoderostiaputahuevos.”
“El aceite colza, mecagüenlaleche. Un bichito muy pequeño, un bichito muy pequeño, un bichito que ni tiene ni apellío. Pero es que hay que llamar a las cosas por su nombre: caca en botella, mierda envasá, y gente que se forra.”
“El 23 de febrero, mecagüenlaleche. Menos el Suarez y el Gutierrez Mellado que ya venian cagados de casa. ¡Que ahora nos reconocen las mujeres de limpieza de las cortes por el olor, señores!”

Felipe Gonzalez

“Y muchos me decís, Felipe, ¿en qué consiste el cambio?. ¿Que en qué consiste el cambio? ¿Que en qué consiste el cambio? ¡Eso digo yo! ¡En qué consiste el cambio!. El cambio consiste en ponerse a funcionar, porque hay muchos maridos que no funcionan… y yo lo se por vosotras, mujeres de España, que me lo habéis dicho en los polvos de los caminos, que muchas de vosotras me queréis en vuestras camas. Pues bien, allí estaré. Y en muchas hasta volveré. Y Alfonso Guerra de mamporrero. Porque una belleza como la mía, una belleza como la mía no puede ser para una mujer sola. Eso sería capitalismo sexual. ¡Hay que expropiar mi cuerpo! ¡Hay que nacionalizar mi pilila! Perdona Carmen pero estas son cosas del partido, ya te explicará Boyer como se hace esto sin divorciarse.”

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Aquí en el fondo la poli es maja

El famoso Kafka index da una idea de los dolores de tarro que supone tratar con la burocracia belga. Uno de los quebraderos de cabeza mas clásicos es registrarse en el Ayuntamiento como residente extranjero, algo que sufres la primera vez como Erasmus, y luego repites por cada paso por el Leopold’s country.

Uno se registra en la commune, esa suerte de Ayuntamiento descentralizado por barrios, y con un nombre mucho mas mayodelsesentayochístico que “Ayuntamiento”. Nada que ver con lo que te vas a encontrar dentro, claro.

Registrarse no es obligatorio, pero si recomendable, sobre todo por lo que te tocan los huevos despues si no estás registrado. ¿Bono de tren? ¡Regístrate! ¿Cuenta en el banco? ¡Regístrate! ¿Ir a mear en el pub? ¡50 céntimos a Madame Pipí aunque no estés registrado!

El proceso es el siguiente: tu te registras en la commune perdiendo unas horas de tu trabajo, das tu dirección, y luego ellos mandan a la policía a tu casa (ole ese recibimiento belga) a comprobar que has puesto tu nombre en el buzón y que efectivamente vives allí. La visita de la poli es imprescindible y sin que vean tu casa no te darán la tarjeta de residencia. Por lo tanto siempre irán cuando tu no estés, y el tema se prolongará en el tiempo, hasta que hayas logrado tener tu cuenta de banco y todo lo demás, sin estar registrado, en un ejemplo más de la Paradoja del Recién Llegado.

Cuando la poli llega a tu casa por segunda vez y no estás, deja una nota: “Oye, si eso pasate tú por la comisaría“. Tu vas, en un horario algo más accesible que el de la commune, y esperas un poco hasta que te atienden. Mientras tanto, hay policías que entran en comisaría y se besan.

Se besan. Una sola vez, y a modo de saludo, como hacen aquí todos los belgas bien educados con la gente (belga) a quienes están habituados a ver en el trabajo. Un beso en la mejilla, y a currar. Lo hacen en los hospitales, en la administración, y en la comisaría. Tíos con tías, tíos con tíos, sargentos con coroneles, todos siguen el ritual uniformado del beso.

Cuando te llaman para atenderte, te quitas de la cabeza el videoclip de los Village People que por alguna extraña razón se ha adueñado de tu única neurona despierta, y esperas que el tipo de la porra te respete.

– “Así que vives en tal y tal”
– “Pozí”
– “Po fale. Hemos acabado.”
– “¿No hace falta que vayan a ver donde vivo?”
– “No, buenos dias, muak”

Podría parecer que hay cierta contradicción entre la necesidad imperiosa de que la poli compruebe donde vives, y el hecho de que no haga falta que lo hagan. No en este país. Dios te salve Magritte.

Lo bueno de currar en el Parlamento es que todas estas gestiones de la residencia las hacen ellos, y tu solo tienes que dar tus datos y esperar 3 semanas a recibir tu carnet de identidad especial. Tiempo suficiente por otra parte para haber completado todas las gestiones para las que te hace falta ese carnet.

A veces el sistema burócrata belga se confunde, y hace las cosas al revés. A mi primero me llegó la tarjeta de residencia, y luego me vino a ver la policía. Debe haber sido una racha de buena suerte, porque de hecho me encontré al policía según salía de casa:

– “¿No será usted el señor Fernández?”
– “¿Lo ha sabido por la pinta?”
– “¿Me firma aquí por favor?”
– “¿No me va a besar usted señor agente?”

Despues de esta conversación a la gallega camino hacia el metro, pensando que en el fondo la poli en este país es maja. En España por “policía” me salen armarios empotrados bajando de furgonetas antidisturbios. Aquí me salen jovenzuelos besucones cuya ocupación principal es ir de casa en casa a ver si los Erasmus viven donde dicen que viven. No les hace falta la brutalidad policial, aquí pueden usar la burocracia para torturar a la gente.

Decido que es un buen comienzo del día. Igual es porque está llegando la primavera, aunque en Bruselas eso no se nota por el cielo, sino porque en el metro empiezas a tener calor cuando llevas el abrigo puesto.

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