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Ahora vas a Cascais

La Copa América

Ahora que Uruguay ha ganado la Copa América, podemos hablar de la otra Copa América, la de vela, la America’s Cup que una vez ganaron los suizos y se disputó en Valencia. Su nuevo formato arranca en unos días, comenzando un periplo que la llevará a San Francisco en 2013, donde el Oracle Racing, equipo defensor, se enfrentará a quien resulte ganador de las rondas anteriores.

Durante 2011 y 2012 tendrán lugar una serie de regatas, llamadas las “America’s Cup World Series”, que recorrerán el mundo con la misión principal de promocionar la competición. En septiembre de 2013 tendrá lugar la Louis Vutton, para definir al contrincante final del Oracle Racing. En unos días comienza el primer desafío en Cascais, Portugal, y en su momento abrieron la posibilidad de que se acreditaran bloguers individuales… y aquí estamos.

El catamarán AC45

13 metros y medio de eslora, 21 y medio de mástil, una tripulación de 5 personas, y un pico de velocidad en torno a los 30 nudos, unos 56 kilómetros por hora: un trasto con velas que corre que se mata. Creado en exclusiva para esta competición, el AC45 se usará durante los diferentes eventos de las World Series, sirviendo para que las tripulaciones vayan trallándose con este tipo de barcos. Para la Louis Vutton dejará paso a su hermano mayor, el AC72.

El barco ha sido diseñado por el actual equipo vencedor, el Oracle Racing. ¿Tendrán ventaja? Está creado para ser ágil, para navegar en todo tipo de condiciones de viento (y así no tienen que esperar a que haya mucho viento para empezar la carrera, como en ocasiones anteriores, con gran enfado de la televisión).

Todos los equipos compiten con el mismo modelo de barco, lo que hace que estén llevando las pruebas al máximo, poniendo al barco bajo la máxima presión. Y claro, pasa lo que pasa.

El Green Comm Racing

Entre los contendientes, un equipo “español”, el que presenta el Club de Vela de Valencia, llamado Green Comm Racing. Entre su tripulación, dos españoles, dos británicos, dos griegos, dos americanos, dos italianos, un croata, un argetino, un australiano y un francés. Y al mando de todos ellos, el medallista olímpico esloveno Vasilij Žbogar.

En 2003 se cambiaron las reglas que establecían que todos los tripulantes fuesen nacionales del lugar de origen del equipo, y aquello fue Roma. Los neozelandeses se desperdigaron por medio mundo, y cuando miras ahora la plantilla del actual campeón, el americano BMW Racing, hay 6 neozelandeses y 2 estadounidenses. En el equipo sueco Artemis las cosas van similares de compatriotas: hay un sueco entre los 18 tripulantes. Los equipos que más tiran para la tierra son, ¿sorprendentemente?, los franceses Aleph y Energy.

Team Namasté

Visto lo visto, no estamos tan lejos de competir en las World Series. ¿Un equipo formado por experimentados marinos de Australia, Argentina, Italia y España (y Hungría,Portugal, Polonia, Rumanía…)? Lo tenemos. ¿Un historial de fracasos en alta mar que hace que se vaya fraguando la leyenda negra del equipo para poder llegar algún día a superarla con una victoria? Lo tenemos. ¿Una base de entrenamiento en la costa lisboeta, enraizando con la tradición marinera portuguesa? La tenemos. ¿Un nombre con gancho capaz de atraer patrocinadores de todo el mundo, como por ejemplo de Nepal, que nos llenen el banco de banderas multicolores? Lo tenemos.

Cagonmimanto. Ya sólo nos falta el catamarán.

Team Namasté (I)

Team Namasté (I) - Revisión preliminar - Verano 2010

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Punittori della notte a Venezia

Después de casi un año y medio, he vuelto a Treviso. Aprovecho para rescatar esta historia de aquella vez, abandonada a medio redactar en la carpeta de “borradores”, para publicar al alimón junto con el relato del viaje del pasado fin de semana, ya en Isprania. Valga como recuerdo para mis compañeros de beca ICEX, en especial para los europeos que nos reunimos en Caselle di Altivole en aquella inolvidable ocasión.

* * *

Con mucha antelación había logrado un buen precio para el vuelo Charleroi-Treviso, que debía llevarme al fin de semana de recogimiento espiritual de los informáticos ICEX europeos. El día antes del viaje, Ryanair dijo que alomojó había huelga. Y en efecto, el viernes por la mañana me había quedado sin el vuelo de por la tarde. El fin de semana en casa de Guerrino con 12 de mis compañeros parecía desvecerse en el último momento.

Bruselas, viernes por la mañana

9:58. Mensaje a la lista de correo de Informáticos europeos, ¡Rafa-Bruselas se cae del viaje!
10:06 Elena-Atenas avisa de que deberían de indemnizarme o meterme en otro vuelo.
10:10 Todos los vuelos de Ryanair cancelados. Todos los demás vuelos desde Bélgica a Italia por encima de 160€.
10:22 Guerrino convoca la búsqueda de vuelos alternativos.
10:33 Chelo-Dublín llama a Ryanair para meter presión.
10:39 Guerrino lanza la campaña “1 copa menos, 1 Rafa más” solicitando la aportación económica del personal para comprarme otro billete
10:59 Diego-Praga localiza un vuelo alternativo: Amsterdam-Milán a las 7 de la tarde por 160€ con Transavia.
11:06 Javi-Lisboa da la pista buena: el seguro de viaje del ICEX cubre hasta 200€ por cancelación de vuelos.
11:15 Miguel-La Haya confirma que el tren Bruselas-Amsterdam cuesta 35€.
11:33 La aseguradora confirma que las huelgas están cubiertas por el seguro del ICEX, y que paga el nuevo billete.
11:40 Iván-Milán sentencia: “a un castigador no le detiene una huelga de aviones”.
12:15 Chelo-Dublín consigue que me devuelvan el dinero del vuelo cancelado.
12:50 Compro los nuevos billetes y le envío las facturas a la aseguradora.
12:53 Rafa-Copenhague confiesa que él, a diferencia de todos los demás, sí que ha currado esta mañana y que no se ha enterado de nada.
12:57 3 horas y 34 correos electrónicos después, vuelvo a tener vuelo. Salgo inmediatamente para la estación.

Milán, viernes por la tarde

Quedada europea: llegan becarios de Milán, Estocolmo, París, Moscú, Praga, Copenague, Berna, Dublín, Atenas, Bruselas (vía Amsterdam) y Varsovia. El aeropuerto cercano a nuestro destino era el de Treviso/Venecia. Sin embargo estábamos en la otra punta del norte del país. Después del reencuentro y de recopilar a todos los viajeros de los varios aeropuertos milaneses, nos metimos en la autopista camino de la casa del castigador.

Caselle di Altivole, viernes por la noche

Nuestros anfitriones, Tiziana y Rino, también conocidos como “los padres de la criatura”, tenían organizada una buena fiesta a nuestra llegada. La comunicación con ellos fue en un fluido italiano (por su parte) y español (por la nuestra), y es que cuando hay voluntad, no solo hablando se entiende la gente. El equipo local lo completaba, la criatura, el Guerri, con Ágata como invitada de honor, y estos como nuevos exponentes de la juventud italiana y polaca respectivamebte, ya mezclaban idiomas a su antojo.

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Los reencuentros ICEX tienen un par de himnos oficiales, que fueron desafinados hasta la extenuación: quedó claro que e’ un mondo difficile, y que la ciudad es tan grande, pero tu amor, tan pequeño. Podría decir que a lo largo de esa noche hubo quien se hizo fan del ron, de distintos tipos de ron, pero sería incorrecto: ya veníamos todos hechos fans de casa.

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Venecia, sábado

El tren nos llevó a la ciudad entre las aguas. Nos sumergimos (no literalmente) entre los canales. Haciendo a veces el turista, a veces el becario, le dimos la vuelta a la ciudad histórica, comimos pizza, y nos hicimos fotos en las que estamos estupendos y castigamos que da gusto.

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Pese a la dura jornada turística, aún hubo fuerzas por la noche para buscar una discoteca, perdida por algún lugar de la provincia de Treviso (pero con piscina), y darle al saturday night.

Caselle di Altivole, domingo por la mañana

El domingo se presentaba tranquilo. En el planning había un poco de resaca, el remate de los barriles de cerveza que quedaban de la noche anterior, una comida ligerita, y despedir al equipo milanés, que tenía que arrancar temprano para coger los respectivos vuelos. Brindamos todos, por la causa, por el reencuentro, por la próxima ocasión.

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En principio, allí se había acabado todo. Pero hay elementos a los que no se les puede dejar solos. No recuerdo muy bien como llegamos a esta situación:

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Treviso, domingo por la tarde

Antes de que llegara la hora de mi partida, y teniendo en cuenta lo aparatoso de mi viaje, me preguntaron cientos de veces por el vuelo de vuelta:
¿El vuelo de vuelta? No, ese no me lo han cancelado.

Así que me llevaron al aeropuerto de Treviso, presto a volver a Bruselas. Y bueno, me volvieron a traer desde el aeropuerto…
Me han cancelado el vuelo de vuelta y estoy casi seguro de que ya habían avisado el viernes…

Efectivamente, en la web estaba puesto desde el viernes que el vuelo de vuelta también se había cancelado. Le anoté +2 minipuntos a mi subconsciente, que hábilmente había evitado comprobar esa información. Ryanair me cambió el billete, sin gastos, para el lunes por la mañana. Envié un par de mensajes a la oficina para avisar de que la berza que tengo en la cabeza gozaba de buena salud, y de perdidos al río, en concreto al río Brenta, que es el que pasa por allí.

Bassano del Grappa, domingo por la noche

Así que era el último invitado en marcharse, lo que me permitió pasar una noche más tranquila, acompañando a Gueri, a Ágata, y a sus amigos Massimo y Alberto. Cenamos tranquilamente al aire libre, al lado del río, mirando hacia el Ponte degli Alpini, característica estampa de Bassano.

Y tras la cena, cruzamos el puente y nos dirigimos al Museo degli Aplini. No porque tuviéramos ningún interés cultural particular, sino porque en la parte de arriba del mismo estaba abierto el bar. Y como Bassano del Grappa no se apellida así por casualidad, nos tomamos unas cuantas Grappas, en lo que sería ya el último brindis, a nuestra salud, antes de emprender definitivamente el retorno.

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A la orilla del lago Maggiore

Vocabulario útil para hoy:

CAST-27. Proceso de selección de personal para la Comisión Europea. Se seleccionan “agentes contractuales”, que suelen tener un contrato improrrogable de 3 años.
– JRC. Ponga la boca en modo the-potato-in-your-mouth y pronuncie: Joint Research Centre. Centro de investigación de la Comisión Europea.
Lago Maggiore. Allá al norte de Italia, tirando para Suiza, una extensión de agua del tamaño de un montón de campos de fútbol (el campo de fútbol, o ISO-30682, es la medida estándar para casi todo)
Ispra. Pueblo de 5.000 habitantes a orillas del Lago Maggiore, sede de varios institutos del JRC. Técnicamente es “un pueblo italiano al pie de las montañas”.

Al grano pues: A finales de diciembre, unos meses después de haber aprobado el CAST-27, me llega un correo electrónico convocándome para una entrevista, para un puesto de informático en el Joint Research Centre, en Ispra.

El doctor Martinsohn me envía un correo y me dice: “No te lo vas a creer, pero estamos haciendo una base de datos genéticos de peces, ¿a que mola? Hay 15 equipos de investigación europeos en el ajo. Queremos a un informático que chane de bases de datos y que nos haga un interfaz chulo. Venga, vente a hacer una entrevista que te pagamos el billete

Cuando ví el correo, pensé que me querían enviar al rincón más recóndito de Europa. Busqué información de Ispra y vi los 5.000 habitantes, el lago, la foto…

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Y ahí fue donde me empezó a gustar el tema. Un pueblo italiano al pie de las montañas, con un sueldo cercano al medio kilo al mes, en un entorno científico, contrato de 3 años. Pues tiene su aquel.

Me convocaron para finales de febrero. Después de pelearme con los tres aeropuertos de Milán, y con los horarios para que me permitieran estar en la fase final del torneo de fútbol de la Comisión, saqué mis billetes para Malpensa. Lo bueno de haber trabajado con gente de muchos países es que después tienes amigos por todas partes. En Milán me acogió el joven economista Pietro Biroli, a quien se puede ver en buena compañía realizando un estudio de campo sobre el consumo del alcohol en las fiestas en su casa.

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Llega a Ispra no es fácil. Hubo que coger un tren a Sesto Calende, y ahí venía el coche oficial a recogerme (casi ná). Durante el viaje en tren y mientras me ponía la corbata, fui repasando los apuntes…

…el JRC es un centro de investigación propio de la Comisión Europea, que lo utiliza para tener una base científica para desarrollar sus políticas…

… el Instituto para la Protección y Seguridad del Ciudadano (que eran quienes me entrevistaban) tiene una unidad de Asuntos Marítimos, y esa unidad lleva el programa FISHTRACE, que da soporte a la Política Pesquera Común, esa que dice que estamos esquilmando el mar y que hay que quitar de en medio unos cuantos barcos gallegos…

… ¿comisario de pesca? Joe Borg, maltés….

La entrevista fue muy rápida y muy técnica (lástima por Joe Borg). Había 5 candidatos, y a todos nos ventilaron en la misma mañana. Fue sentarme allí, y empezaron a preguntarme por lo que sabía o había hecho. Creo que la primera palabra que dije fue “SQL”. Querían saber qué sistemas de bases de datos había utilizado, preguntaron especialmente por los proyectos grandes en los que había participado, querían saber todo lo que había programado para la web, y estaban interesados por lo que había hecho en la Comisión.

En la parte técnica no lo hice mal. Ellos pedían PostgreSQL y aunque lo conozco, no tengo experiencia profesional. Como lenguaje de programación todavía no habían decidido qué utilizar, pero la experiencia en PHP podría valer, aunque fuese como entrada para cualquier otro lenguaje sobre la web. Le dieron mucha importancia también a la parte no técnica: el proyecto comenzaría desde cero, y habría que hacer un montón de entrevistas a científicos para ver qué querían hacer, habría mucho análisis de requisitos y muchas entrevistas. Y ahí estuve en mi salsa. Llamaron después de unos días a mis jefes en la Comisión, y reforzaron la idea de que el chaval se maneja con esto del trato con el cliente. La entrevista duró 35 frenéticos minutos.

El vuelo de vuelta era a la noche, así que tenía todo el día para coger un taxi, ver Ispra, coger un tren, ver alguna población cercana, llegar hasta el aeropuerto con calma… hasta que hablé con una de las trabajadoras de allí y me dijo pero tú donde vas piltrafilla, que aquí no hay taxis, que apenas hay buses, y que no hay trenes. Me reservó uno de los coches oficiales para que me llevara al aeropuerto por la tarde, y dediqué el resto del día a pasear por el pueblo.

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La niebla no dejaba ver la otra parte del lago.

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Era lunes, hora punta a la orilla del Maggiore. Y no era cierto que no hubiese trenes. Hay 4 diarios: dos que van a las 5 y 6 de la mañana, y dos que vienen a las 6 y a las 7 de la tarde. Exagerados…

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Los que trabajan en el JRC no viven necesariamente allí. Hay un montón de pueblos cerca que están a 10-15 minutos de coche. Incluso hay una ciudad, Varese, a media hora en coche, y que tiene 80.000 habitantes, como Avilés.

Volví a Bruselas sabiendo que pronto me darían un resultado. Aunque aún no tengo la respuesta definitiva, hablé con ellos por teléfono. Me dijeron que de los 5 candidatos, estaba en la segunda posición. Si el primero rechaza el puesto, entonces es para mí. Si no lo hace, hasta la próxima.

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Mientras esperaba una respuesta, me llegó otro correo relacionado con el CAST-27, invitándome a una entrevista para un puesto de informático, en el Joint Research Centre, en Ispra.

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Un destino santo para Semana Santa: peregrinación a Cracovia

La fe, que no viene de serie, nos la dio la compañía SkyEurope. Despues de intentarlo y fracasar con las costas croatas (apuntamos ahí una pendiente), descubrimos que un vuelo de ida y vuelta por 70€ sería la luz que guiaría nuestros pasos. Y allá que nos fuimos. Ejerciendo de monaguillo de informática de la Santa Oficina Comercial (rfernandezfo@santo.el.señor.es), había preparado un plan de penitencia, ayuno y oración, y de meditación inspirada por Juan Pablo un Segundo. Volábamos al aeropuerto cracovita (Jan Paweł II) en la noche del miércoles santo.

El avión, al aterrizar, no fue dirigido a un finger, sino que descendimos a la pista para coger un bus. Nada más bajar del avión, esa extraña necesidad de arrodillarse y besar el suelo… Para más inri, encontramos en la parada del bus un marcapáginas, en italiano, con el careto del fondatore de la Obra… por lo visto había pasado ya por allí según qué fe. Dormimos, como no, en el Albergue del Peregrino, aunque fue en una pecaminosa habitación para 5 personas. El precio de 12 euros por alma y noche (sin servicios religosos incluídos, pero con desayuno) resultó tentador.

 

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El plan del viaje, apoyado por Wikitravel, contaba con meternos en el campo de concentración de Auschwitz, en las minas de sal de Wieliczka, en hacer una incursión a las montañas del sur durmiendo en Zakopane, y rematar la faena haciendo turismo por Cracovia.

Auschwitz-Birkenau

Llegar a Oświęcim, entrar en el campo de concentración, es entrar en otro mundo, en otro tiempo. Cuesta imaginarse lo que ocurrió allí. La visita guiada es muy recomendable, en especial para los que apenas tenemos conocimiento del tema.

La inscripción que los prisioneros veían todos los días, sabiendo que podían morir en cualquier momento, dice en una macabra ironía: “Arbeit macht frei“, el trabajo te hace libre. Impresiona ver los objetos personales que aún se conservan de quienes fueron trasladados allí. Caminas en silencio, sobrecogido, de barracón en barracón, en Auschwitz-I, tratando sin éxito de hacerte una idea de la brutalidad del asunto.

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A pocos kilómetros está la segunda parte del campo, Birkenau. La mayor parte de los miles de personas que llegaron en tren fueron directos al horno crematorio.

Los primeros supervivientes que volvieron a Birkenau años después no recordaban el césped. Cuando ellos estaban no lo había, por causa de las continuas pisadas, y el poco que quedaba se lo comían. Birkenau se conserva todo tal y como lo dejaron después de la guerra. Permanecen las ruinas de las cámaras de gas, varios barracones, los alambres de espino, las vías de tren, la torre de vigilancia. Reina el silencio.

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Cuando sales, dejas todas estas sensaciones allí, no te las puedes llevar. Al salir de la estación todo queda atrás. Recuperas el humor: estás en el tren, y vas a Cracovia… en busca de tu hijo, que está enfermo (¿donde estará ese vídeo de Martes y Trece?)

Wieliczka

¿Una mina de sal Patrimonio de la Humanidad? Pues para dentro que vamos. Y allí, excavados entre la sal, estaban la espectacular capilla de Santa Kinga (Cunegunda para los amigos), multitud de motivos religiosos tallados en sal por los propios mineros, y hasta un bar y una sala de fiestas, que recorrimos en un paseo guiado por 3 de los 300 kilómetros de galerías de la mina, que lleva en funcionamiento desde el siglo XIII.

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Zakopane

Al sur de Polonia, en la región de la Małopolska, la pequeña Polonia, se encuentran las montañas Tatra. La localidad que da acceso a esta zona, y que alberga además varias pistas de esquí, es Zakopane, a un par de horas en bus desde Cracovia. Allí nos encontramos con María, Pablo y Roberto, nuestros compañeros becarios de Varsovia; y con el gran Guerrino, ese prodigio italiano metido a informático ICEX, que venía con Ágata, la guapa cracovita que ejercía de equipo local. Nos dimos un paseíto por las montañas pisando la nieve que quedaba, y bajamos en el teleférico disfrutando tranquilamente del valle, después de hacernos la foto de recuerdo en plan viaje de estudios.

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En las montañas polacas aún no han descubierto la “semana blanca”, así que la noche de marcha por la ciudad se convirtió en un frío paseo nocturno con parada para encervezarse.

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Cracovia

De la capital turística polaca hay que destacar:

– El turismo propiamiente dicho por la ciudad: el centro histórico (Stare Miasto), el Barrio Judío, el río Vístula (que da nombre al club de fútbol: Wisła Krakow), la catedral de Wawel (y su chakra que andaba por ahí perdido)

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– La gastronomía: Después del atracón de la primera noche, con cuyas sobras nos alimentamos varios días, quedarán para el recuerdo los potentes pierogi, y en general, la comida polaca como alimento ideal para soportar las bajas temperaturas del país.

– La cerveza y el vodka. Como expertos cerveceros entrenados en Bélgica, ampliamos nuestros conocimientos con la marca local, la Źywiec. Como novatos en lo del vodka, aprendimos de mano de los locales qué era el “tatanka” o “szarlotka”: estupendo vokda Żubrówka con zumo de manzana (pruébenlo en sus hogares a la menor oportunidad).

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– La noche cracovita: dio de sí, y al compás de las horas los destornilladores fueron cayendo uno tras otro. Aparecía gente maja por todas partes.

– Ágata y Guerrino. La polaca que habla italiano y aprende español, y el italiano que habla español y no aprende polaco ni a tiros, hacen que teniendo anfitriones como ellos, de gusto viajar.

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La sorpresa vino del pozo. La cosa era: ¿becaria enmarroná con alguna tarea relacionada con Luxemburgo, absurda pero que hay-que-hacer-porque-vienen-los-reyes-y-ya-sabes-como-va-esto? ¡Becaria al pozo! ¿Becario que pasaba por allí y de repente el “brown-dispatching” le salpica y no contaba con ello? ¡Becario al pozo! Pero todo esto con sentido del humor: Embutidos El Pozo, y jiji-jajá, Enrique del Pozo, y jiji-jajá.

Pues aparece él en Cracovia: Enrique del Pozo. Tras unos momentos de incertidumbre inicial… – ¡Qué tal Enrique! ¿cómo tuporaki? – ¿Y de donde sois vosotros? ¿Habéis estado ya en Auschwitz? – Oye pues estamos en Bruselas, ahí en el poz… en la Oficina Comercial – Pues cuando vayáis a Madrid no dejéis de avisarme… estoy rodando una película y… y bueno, vamos a hacernos una foto.

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Polonia

Durante estos días nuestros colegas nos dieron alguna pista sobre cómo se veía el país desde dentro: esos dinerales de subvenciones europeas perdidos por no presentar a tiempo los proyectos, o esa influencia política de la Liga de las Familias en un ya de por sí “católico” gobierno (los otros dos partidos que gobiernan en el triunvirato nacionalista-populista-conservador que rige el país se llaman AutoDefensa, y Ley y Justicia). Polonia, pese a todo, es un país que dentro de la Unión Europea sólo puede ir hacia adelante. Otra cosa es que los gemelos que mandan vayan hacia atrás (y por el camino se lleven a Tinky-Winky)

El duro retorno

El último día el avión de regreso salía a las 7 de la mañana. A las 10 estábamos todos reincorporados a nuestras camas listos para la última etapa de descanso sin contemplaciones. 5 días sin parar, aprovechados al máximo, practicando el comercio y el bebercio, conociendo buenos sitios y compartiendo el tiempo con buena gente… ¡santa Cracovia!

 

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Viena: debut internacional de Informática Verde

La FYEG es la Federation of Young European Greens: la federación europea de jóvenes verdes. Su asamblea general anual de 2007 tocaba en Viena, en abril, y de paso, realizaron un par de días de “Spring Conference”, charlas y mesas redondas sobre diferentes temas de interés. Entre ellos, Sociedad de la Información, y aquí es donde todo esto se cruza en mi camino. La organización buscaba gente para la mesa redonda de Information Society, y mira tu por donde que casualmente había uno por Bruselas que llevaba ya un rato dando la murga con la Informática Verde.

mikka.pngDesde Bruselas acudíamos 8 personas, así que salimos en dos coches el miercoles por la noche. Debíamos parar para recoger a mi segundo conductor en el Aeropuerto de Frankfurt-perdidoenelbosque-Hahn. La situación era la siguiente: por delante unas 10 horas de autopista nocturna, íbamos ya con retraso, nadie más conducía en nuestro coche salvo la persona a quien recogíamos allí. Era Mikka, joven verde finlandés, pelirrojo y melenudo, y… coño, que se le ha olvidado traer el carné de conducir. Decidimos entonces que las fronteras las cruzaría yo (exceso de celo dentro del espacio Schengen), y mientras los demás buscábamos una postura para dormir, Mikka al volante, y Paul como copiloto hablador llevaron el coche hasta el otro extremo de Alemania. De ahí a Viena fueron 3 horas más entre estupendos bosques austriacos.

rafa.pngEl viernes por la mañana era la mesa redonda. En mi intervención hablé de las razones para que Los Verdes se preocupen por la informática, con un punto de vista propio. El apoyo al software libre, la necesidad del reciclaje electrónico, y la oposición a los abusos de la propiedad intelectual son quizá las tres claves de lo que hemos dado por definir como “Informática Verde“. Explicar a Los Verdes el impacto ambiental de los ordenadores y la necesidad de reciclarlos es fácil. Sin embargo, razonar el apoyo a la filosofía del software libre no es tan obvio. La dificultad estriba en el desconocimiento que suele tener la gente verde del tema, que ve una preocupación más directa en las energías renovables, o en el caso de los jóvenes verdes en el balance de género. Pero cuando explicas que el software libre significa, en general, compartir el conocimiento, de forma que puedas usarlo y mejorarlo libremente, tu y todo el mundo, es más fácil entender su importancia. A partir de ahí, ya te dicen “¡Esto es como la Wikipedia!”

Las tres personas que estábamos en la mesa redonda lo hemos contado en la red. La crónica y la presentación de mi ponencia están en Informática Verde. Carolina también lo cuenta en su recién estrenada bitácora. Y Julia Seeliger, la joven verde alemana que se bajaba la última versión de Ubuntu mientras explicaba las licencias Creative Commons, comenta los primeros pasos de la red joven-verde-informática-europea.

En este viaje supimos que había verdes trabajando estos temas hasta en 10 países más. Pronto contactaremos con ellos, porque en octubre, probablemente volvamos a Viena. Esta vez para convencer de la necesidad de apostar por la Informática Verde al Partido Verde Europeo.

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Un paseo por Lille, al otro lado de la frontera

Lille está a tiro de piedra, en una hora y cuarto de coche te plantas allí. Así que es un destino ideal para arrancar un sábado de marzo: 5 valientes al coche y a cruzar la frontera, pero sin adentrarse mucho. Es lo que tiene este país, en cuanto te despistas se te ha acabado.

Está tan pegada a la zona flamenca de Bélgica, que hasta tiene nombre raro: la Lille francesa se convierte en una sorpredente Rijsel neerlandesa. Cosa que viene muy bien saber cuando vas en coche y tienes que seguir unas veces una indicación y a veces otra. Aunque en este viaje no cabe echarle culpa a la señalización: por nuestros propios (de)méritos tardamos 45 minutos en salir de Bruselas. ¡Estos guiris!

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Los protagonistas del asunto éramos Sara y su amiga Eztitzen que hacía el fin de semana por las Bélgicas, Vanessa que hacía poco había aterrizado, y los dos pájaros que estrenábamos corte de pelo, Ander y un servidor.

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Apunte cultural: Charles de Gaulle (general en la II Guerra Mundial y primer presidente de la V República Francesa) nació en Lille. Apunte gastronómico: influencias flamencas (como en casa, vamos). Apunte turístico: el paseo por la ciudadela cansa un rato, por algo la llaman (los locales, claro) “la reina de las ciudadelas”. Apunte demográfico: son 225.000 habitantes en Lille, pero su área metropolitana, que incluye una parte belga, llega a 1.840.000 personas. Apunte fotográfico nocturno cortesía de la wikipedia francesa. Apunte personal: que me gustan las ciudades francesas, oye, esta también.

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Vaya con la playa de La Haya

Las oficinas comerciales de La Haya y Bruselas son posiblemente los destinos ICEX más cercanos entre sí. Allí está Miguel, informático, y otros tres compañeros de comercio (y a juzgar por lo visto, también de bebercio): Koldo, Javi y Lolo.

En diciembre habían tanteado el tema para venirse unos días. Entonces no salió el plan, pero nos quedamos con la copla. A mediados de enero volvimos a contactar, y esta vez arrancamos para allá Ander y yo, un viernes por la tarde. Para que no se diga que no nos adaptamos, nos comimos un buen atasco en el Ring. En un par de horas de viaje (Bruselas, Amberes, Breda, Rotterdam, La Haya) llegamos a destino. No fue difícil, pese a que las indicaciones podían haber despistado: esta ciudad además de llamarse Den Haag en neerlandés, oficialmente es conocida por ‘s-Gravenhage. ¿Una ciudad cuyo nombre empieza por apóstrofe? Ahí la llevas.

Nos acogió Miguel en su apartamento, bajo la doctrina ICEX de “mi suelo es vuestro suelo”, mejorada con la presencia de un futón. Esa primera noche conocimos al resto de la tropa ICEX, y nos dejamos llevar por sus recomendaciones cerveceras. A ellos les gustaban los 8 grados de la Barbar, así que ponme otra a mí a ver a qué sabe eso.

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Estábamos de marcha en el Grote Markt, uno de los (dos) puntos calientes de la ciudad. Pocas más opciones hay en la noche hayense, pero en un alarde de valentía, y sin duda afectados por las cuatro birras que habíamos metido al buche, decidimos ir a otro garito. Y sin dudarlo, cruzamos intrépidos hasta el otro lado del Grote Markt. Allí había otra cervecería que nos recibió con una Barbar de distinto color. Algo fallaba ahí. ¿Sería la versión invernal de la cerveza? Como para detenerse a filosofar a estas alturas, rodeados de neerlandeses por doquier. La idea original era hacer un viernes relajado, y viendo (con jolgorio) que habíamos fracasado completamente, nada mejor que pedirse la última, fuera ya del color que fuera, para rematar la faena.

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El sábado vimos la ciudad de día: muchos espacios abiertos, bastantes zonas verdes, un increíble número de bicicletas como mandan los cánones en los Países Bajos, y viento, mucho viento, la ciudad campeona del viento.

Nos fuimos a la playa después de comer. Pese al frío (y al viento) había allí bastante personal, bien abrigados pero paseando o volando cometas (¿he dicho ya lo del viento?). Incluso había puestos de regalos, y tiendas abiertas, lo cual no deja de ser sorprendente: chiringuitos playeros abiertos en pleno invierno, ¡en Holanda!. La playa de La Haya deja al emprendedor veraniego español en evidencia.

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El sitio apunta maneras para el verano. Nos subimos a la torre que había, donde pegaba un vendaval importante, para observar el panorama desde las alturas.

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Uno de los atractivos de los Países Bajos es que es el centro europeo de la droga legal. Así que como buenos anfitriones, nos llevaron a un coffee shop. Ni Koldo, ni Lolo, ni Miguel, ni Javi, ni su mujer Sonia, ni Ander, ni yo, somos fumadores o nos gustan los cigarritos de la risa. Menudo desperdicio de becarios enviados a Holanda tomando colacaos en un garito con aroma a marihuana.

La noche del sábado fue más tranquilita, que íbamos algo tocados ya. Nos juntamos en casa de Miguel para ir dándole tientos a las cervezas y la botellita de vodka que pasaba por allí, y cuando las reservas se agotaron, decidimos atacar de nuevo el centro de la ciudad. Y nos fuimos en bici. Más concretamente, nos fuimos 7 personas en 5 bicis, y los 2 invitados como no teníamos vehículo propio, nos acomodamos como pudimos para que nos llevaran.

En este vídeo inspirado en Verano Azul podemos ver como Ander, cual amazona vasca, es llevado en volandas por Lolo camino de la fiesta. El cámara, un servidor, lo pasa algo peor sobre la bici de Koldo, que va en llanta, mientras mi trasero sufre con cada bache del camino. Nos hicimos la ruta casi completa, salvando la zona muy adoquinada, donde no quedaron valientes.

Tratamos sin éxito de entrar en un garito cubano, pero por lo visto la revolución no estaba de nuestra parte, y sí de la de aquellos que les daban propinas a los porteros. Hasta 5 euracos les soltaba la peña cuando salía del local. El rubio portero se metía la mano en el bolsillo y lo hacía sonar delante nuestro, mientras debía estar pensando, en perfecto neerlandés: ” Esta no es tu noche, gallego“. Decidimos pues ahogar nuestras penas en cerveza mala en otro de los antros de la ciudad.

El domingo lo dedicamos a dar un garbeo por La Haya. Vimos su skyline, con ese gigante que se parece a los edificios clásicos de la zona, y ese otro edificio que recuerda a un barco (aunque a mí me recordaba más a Terry Gilliam y su The Crimson Permanente Assurance parte 1 y parte 2).

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Un tema recurrente para los informáticos ICEX es nuestro futuro profesional, al que solemos darle muchas vueltas. En La Haya, los sueldos que se ganan al trabajar como informático en la Oficina Europea de Patentes son bastante suculentos. Si alguien está interesado, que eche un vistazo a ver qué puestos están vacantes. Por lo que veo sobre la marcha, hay uno como analista Java con bastante buena pinta. Piden además de varios años de experiencia, buen nivel en 2 idiomas de los 3 oficiales (inglés, francés y alemán).

El domingo de tarde nos metimos de nuevo en el coche para volver a casa. Allí dejábamos a nuestros primos de La Haya, seguros de que cuando llegue el buen tiempo volveremos a encontrarnos, ya sea en nuestro suelo o en el suyo. ¡Hasta la próxima, chavales!

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