400 años esperando el 15M

Releyendo la historia de España (contada para escépticos) tras el 15M, me parece que estamos en el momento en que más posible es que exista una Democracia Real. Hoy tenemos un movimiento ciudadano que ha explosionado, un pueblo formado y culto, y una batería de nuevas tecnologías que posibilitan que se mueva la información y que se tomen decisiones democráticas más de una vez cada cuatro años, incluso en una población de muchos millones de habitantes.

En los últimos tres mil años España ha sido gobernada por diferentes élites, que han ido cambiando con el tiempo. Empezaron los cartagineses, que vinieron aquí porque les hacía falta materia prima y en Cartagena montaron una base naval para sacar mineral. Luego fueron los romanos los que decidieron que querían unificar Europa por la fuerza de las armas y del latín. Más tarde los pueblos visigodos hicieron su entrada, en especial llaman la atención esos 3 que siempre se mencionan juntos en la misma página del libro de Historia de tercero de BUP: suevos, vándalos y alanos, de muy diferentes procedencias y que llegaron aquí porque les echaron de otros sitios. Después les tocó el turno a los árabes, que impusieron el cero y la medicina por casi todos los rincones de la península, y luego, sin muchas prisas, los reyes cristianos fueron reconquistando el territorio.

En resumen: España fue cartaginesa, romana, visigoda, árabe y cristiana. “España”, ¿pero a qué nos estamos refiriendo con el término “España”? La población durante esas épocas era de entre cuatro y seis millones de personas, ¿fueron todos ellos primero cartagineses, luego romanos, etcétera? Los conquistadores visigodos andarían por los 200.000, y los árabes por 60.000, y ahí está el quid de la cuestión, quienes fueron cambiando fueron las élites gobernantes, más listas, más educadas, más guerreras y con más recursos, pero no “el pueblo de España”, los 4 millones de incultos campesinos con una vida media de 35 años que cambiaban de religión según la cambiaban sus amos.

A mitad de milenio se va configurando el Reino de las Españas. Los Reyes Católicos reciben ese sobrenombre por su fervor xenófobo expulsando a los que no practicaban su religión, y en utilizar la Santa máquina de torturar llamada Inquisición para limpiar el recién unificado país. Líderes preclaros, que puestos a elegir entre economía y religión, decidieron hacer al país pobre (que no pobre de espíritu).

Como buenos reyes, se dedicaron a casar a sus hijas con las monarquías con quienes se querían llevar bien, y a Juana la loca la casaron con Felipe, que por muy hermoso que fuera, era también un habsburgo, un Austria. Y recién formada España, ya cayó en manos extranjeras. Después de los Reyes Católicos, el siguiente monarca español fue el hijo de Juana la loca y Felipe el hermoso, y que desembarcó en Asturias después de haber decidido él mismo nombrarse Rey: Carlos (primero de España y quinto de Alemania). La primera petición que las Cortes de Castilla le hicieron al nuevo monarca fue… que aprendiera a hablar español. Tócate los huevos, o como dicen los angloparlantes: WTF.

Flandes pasó a formar parte de España. ¿O en realidad no? Flandes era un territorio sobre el que mandaba Carlos, eran sus propios intereses y los de su familia, no los del pueblo español. Cuando en los libros de historia se habla de “los intereses españoles”, es una simplificación que lleva a un error de concepto: eran los intereses de la élite gobernante los que estaban en juego. Para defender esos intereses privados se mandó a los Tercios a dejarse la sangre en Flandes, se despilfarraron las riquezas llegadas de América, se llevó al país a la bancarrota varias veces. Carlos I de España, el rey que se oponía a la independencia de los Países Bajos, había nacido en Gante: era su guerra y no la nuestra.

Después de Carlos I llegaron otros Austrias que casándose entre familiares fueron maltratando los genes hasta la esterilidad de Carlos II. En concreto los Felipes: II, III y IV fueron simultáneamente reyes de España y Portugal. La política de “casar hijas” de la casa de Austria daba buenos resultados, y Portugal fue “pa la saca”, hecho que todavía levanta ampollas entre nuestros vecinos. Han de saber los portugueses que Portugal nunca perteneció a España, sino que tanto España como Portugal pertenecieron ambas a los Austrias, esa dinastía de inútiles gestores que tan bien dilapidaron las fortunas de los territorios que gobernaban. Para qué construir telares, Universidades e industrias, pudiendo gastar el dinero en batallas.

Al final uno acaba por hacerse (más) republicano de la mala leche que le entra leyendo sobre Austrias y Borbones utilizando su poder para tirar por la borda países que creían de su propiedad. Y aunque siga cantando a voz en grito a Los Nikis, me quedo con la sensación de que la “Historia de España” es en realidad una opereta que debe ser rebautizada como “Con quien se acostaban las élites que mangonearon España para sus propios intereses”.

El borbón actual ya no tiene súbditos (tan) incultos: ya somos capaces de gobernarnos por nosotros mismos. Puede que Juan Carlos I, gracias a la transición a la democracia liberal, se haya ganado el derecho a ser el último rey. De todas formas, que no nos despiste la República, pues las élites gobernantes ya no están en la Monarquía: ahora se llaman “mercados”.

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