La paradoja del recién llegado

Antes de empezar a trabajar, te piden que prepares un formulario del banco con la cuenta donde quieres que te ingresen el sueldo, y se lo lleves firmado y sellado el primer día. ¡Sueldo, money, bien! Así que vas al banco, y allí para abrir la cuenta te piden una prueba de residencia, por ejemplo el contrato de alquiler. Vale, en algún sitio habrá que vivir, tiene sentido. Así que te pones a buscar casa, y cuando la encuentras te dice el propietario que le enseñes el contrato de trabajo que has firmado, para garantizarse que vas a poder pagar el alquiler. Bueno, lógico que quiera saber cuanto gano, salvo por ese pequeño detalle de la protección de datos personales… Pero el contrato de trabajo no lo firmas hasta el primer día de empleo, al que tienes que llegar con la cuenta abierta, e idealmente un sitio donde dormir. Ale, ya te la han liado.

Esa es la paradoja del recién llegado a Bruselas, que nada más llegar ya está atrapado por el ineficiente sistema belga, donde la burocracia se ha hecho mayor de edad y ha dejado su casa paterna (la Administración) y ha salido a comerse el mundo. Normal que el Kafka index esté por las nubes. La paradoja es que pese a este círculo vicioso la gente sigue llegando, encontrando sus pisos y cobrando sus sueldos.

En el banco, derrochando creatividad, son capaces de hacer su propia variante: la paradoja de la “garantie locative”, la fianza del piso. Existe la opción de abrir una cuenta en la que metes la cantidad de dinero que cubre la fianza, y la bloqueas. La cuenta está a nombre tuyo y del casero, así que sólo se saca dinero de mutuo acuerdo: cuando acabes el contrato o cuando hayas quemado el piso en una fiesta loca que se fue de las manos.

Les pregunté primero qué hacía falta para abrir una cuenta normal, y dijeron: una prueba de residencia. Bueno, vale. Qué mas les dará dónde viva, pero vale. Les pregunté después qué hacía falta para abrir una cuenta de “garantie locative”, y me respondieron que lo mismo, una prueba de residencia. Espera un segundo, así que para hacer un contrato de alquiler, tenía que demostrar primero que ya estaba viviendo en ese sitio…

Esto es Bélgica, el surrealismo les invade la mente y no se ponen ni colorados. Y en realidad no era así, para abrir una cuenta bloqueada para la fianza no es necesario tener prueba de residencia (¡evidentemente!) pero las dos chicas que me atendían no se dieron cuenta de lo que estaban contestando hasta que no se lo volví a preguntar. Lo que llama la atención en este caso no es la burocracia, que no era tal, sino que no se fijaran en el absurdo que estaban diciendo, y te lo cascaran como si tal cosa.

Sí, esta es la tierra de Magritte. El amigo René no se podía quejar de falta de inspiración.

3 comentarios

Archivado bajo Understanding Belgium

3 Respuestas a “La paradoja del recién llegado

  1. alejandro

    kafka index XDDDDDD

  2. silvia

    ceci n’es pas une pipe…

  3. Pingback: Aquí en el fondo la poli es maja | Me pica en Flandes

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