Y Bruselas volvió a ser un buen sitio

La entrada en Bruselas conduciendo ayer noche fue la parte más intimidatoria de los 1.500 km de viaje desde Asturias. Paré a repostar antes de entrar en la ciudad, quise hablar en francés con el encargado, y en cuanto detectó que lo tenía un poco oxidado (y que no entendía lo que me preguntaba, ¿qué te pongo, 95, 98 o diesel?) me espetó “¿English?”, pero como diciendo entre líneas “Gañán, a qué vienes aquí a hablar francés si no tienes ni idea y me haces perder el tiempo, pudiendo hablar inglés, que soy flamenco y no me gusta la gente ineficiente”. Cagüendiez que hostil es esta gente, al próximo le digo que no hablo ni una palabra de inglés, y que se apañe.

Entrar en la ciudad fue volver al tráfico. Por su parte, el GPS decidió que la ruta más corta eran 8 kilómetros de semáforos interminables. Luego me encontré con el caótico espíritu belga en forma de un cartel en la carretera decía “está usted saliendo de Bruselas”, seguido a trescientos metros de un “bienvenido a Bruselas”, en una parte de la ciudad que no había visto nunca. La ruta hasta casa de mis anfitriones pasó luego por la sensación de peligro de cruzar las vías del tranvía sin tener claro si vienen o si van, y finalizó con varias señales de prohibido el paso a las que de nuevo el GPS desafiaba ciegamente.

Nada del otro mundo, cierto, pero suficiente para hacerme sentir provinciano en un ambiente hostil. Después de dos años viviendo en la tranquilidad del norte de Italia, en cuyas carreteras el máximo estrés era el momento en que el autobús tomaba un poco abierto esa curva estrecha sin visibilidad en la que tu entrabas a la vez un poco pasado de vueltas, el impacto de la urbe, aunque relativo, me hizo efecto.

Luego encontré mi refugio. Carlota y Álex me esperaban, y me ofrecieron una Chimay antes de cenar, para cuyo efecto achispante tampoco estaba entrenado. Salimos a buscar a más supervivientes bruselitas y nos reunimos en El Cabraliego. Las copas a 3€ del chigre asturiano fuera de la ley (¿aquí no ha llegado la ley antitabaco?, ¡si ese garito es más territorio español que la embajada!) acompañado de la sección española de los Hairy Canaries sirvieron para volver a encontrar abrigo en la gris capital. Bruselas volvió entonces a ser un buen sitio.

Café mañanero escribiendo este texto

2 comentarios

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2 Respuestas a “Y Bruselas volvió a ser un buen sitio

  1. Tonyus

    Bienvenido! 🙂

  2. Rosana

    Hola!Mas que un comentario, quisiera hacerte 100000000 de preguntas, con tu permiso. He deducido que has trabajado en Ispra (JRC) ?! Bueno, a mi me llamaron en noviembre para hacer una entrevista ya que tengo el CAST 2010 pasado; en diciembre me pidieron los documentos y me avisaron que estan barajando la posibilidad de darme el trabajo.Ahora se supone que me avisaran para ir a Ispra a pasar la revision medica. Pero en mi caso tardan un huevo (3 semanas desde que envie todos los papeles). Es habitual que tarden tanto? A la revision medica llaman a mas personas o solamente al seleccionado? Comentame un poco todo el tema que estoy de los nervios:))))
    Aprovecho para felecitarte!El bloq es magnifico y util a todos los “europeistas”.

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