Curiosidades belgas (III)

Sigue aquí esa relación de elementos que para los visitantes parece mentira que existan, pero que si uno fuera local se preguntaría cómo es posible vivir sin ellos. Sí, nosotros tambien tendremos nuestras rarezas y curiosidades, pero no estamos aquí para hablar de nosotros, sino de nuestros anfitriones.

Boinas Elósegui

Hay en Oviedo una tienda de boinas, Boinas Elósegui, que lleva desde tiempo inmemorial surtiendo de boinas al mercado asturiano, rural y urbano. La mía, 100% lana, Made in Spain, es de allí. La sorpresa viene cuando te las encuentras en medio del mercadillo de navidad de Bruselas. Puestos de vino caliente, de velas de todos los tamaños, tipos y colores, otros cientos de elementos navideños sin uso aparente pero que cada año tienen su hueco en el mercadillo, y las boinas, ¿de quien?.

Boinas Elósegui en Bruselas

Dios regresa en 2012

Hasta los euro-predicadores del apocalipsis están influenciados por el espíritu político de la gris ciudad. Hasta Dios vuelve cada 5 años, y hace su precampaña electoral. El hippie-móvil de campaña se sitúa habitualmente a la entrada de la Comisión Europea.

eurohippie

Filigranes, una librería para leer

Para acabar de liarnos con los false friends biblioteca/library y librería/bookshop, Bruselas tiene un local donde venden libros, y además te dejan leerlos allí. Y por si fuera poco, te ponen unas sillas, y te venden café. Para rematar, en Filigranes, la librería que abre los 365 días del año, algún que otro domingo amenizan la tarde tocando el piano, mientras tu hojeas la última edición de “Vino para torpes” lamentando que la versión francesa no tenga viñetas de Forges.

filigranes

El Kafka Index

¿Un índice kafikano? Aunque ahora ya no tienen el kafkámetro visible, la administración belga se precia de tener un sistema que mide lo complicado que es hacer trámites en la misma. Los belgas son un coñazo para lo del papeleo, y lo saben. E incluso quieren (o fingen que quieren) dejar de serlo. Así que se montaron su “Oficina de Simplificación Administrativa“, y su índice, que nunca bajaba del 80%.
Kafka Index

Encontrar a María en el tejado

Resulta difícil subir a los tejados de esta ciudad. Pero si consigue uno no cansarse de las empinadas escaleras del interior, encontrar la única buhardilla que se abre, y lograr poner el pie en lo más alto, se puede llevar grandes sorpresas. Unas estupendas puestas de sol con vistas a los grises tejados, o bien una curiosa planta muy crecidita. Para el consumo se recomienda algún sitio un poco más protegido.

Maria en el tejado

El African Maneken Pis

Uno de los deportes favoritos de los turistas españoles en Bruselas es el “quejarse de lo pequeño que es el Maneken Pis”. Hay un jurado escondido al lado del niño meón, que evalúa al turista hispano en 2 tiempos. Primero la mueca: uno viene con cara de ilusión a ver la estatua, el monumento, y al encontrarse cara a cara con “eso”, se le cambia la cara a una mezcla de incredulidad y decepción. Lo segundo que se evalúa es la frase pronunciada: “¿Y esto es el Maneken Pis?” (pocos puntos), “¿Y a esto viene toda esta gente como borregos aquí?” (puntaje negativo, no olvide el turista que es un borrego más), “Pues en mi pueblo hay uno igual…” (esto se puntúa mejor) “… y no armamos tanto escándalo…” (bien por la autocrítica) “… anda vamos a tomarnos unas cervezas belgas de esas” (¡Frase perfecta!)

Pero además del niño que mea, o Maneken Pis, está la niña que mea, o Jeanneke Pis. Si ya es complicado de entender que el niño meón tenga leyenda, para la niña de las coletas ya directamente ni se molestaron en crear una. Sólo les falta decir “La hemos puesto aquí porque sí, y todo el mundo a callar”. Las frases de los turistas al llegar a esta mucho menos conocida estatua no entran dentro de concurso, pero ha habido alguna célebre, diciendo que para ser más realista, y urbana, había que integrar dos coches uno a cada lado de la estatua. Que así sí que muchas más chavalas se sentirían representadas.

Para más inri, si cabe, existe un perro que mea (Perreken Pis, supongo). Sólo visitado por auténticos friquis del turismo bruselita, o por paseantes despistados.

Y dada la cantidad de población africana del país, no es de extrañar que haya habido cierto pitorreo. Porque a un negro, le ponen delante el Maneken Pis, y se despirula. Literalmente, vamos. Qué se quite el niño meón donde esté un African Maneken Pis.

African Maneken Pis

2 comentarios

Archivado bajo Bruselas, MePicaEnFlandes

2 Respuestas a “Curiosidades belgas (III)

  1. Juan

    Dios Mio… estaba deprimido pero ver el Manneken Pis Africano me ha matado de risa, que buena foto. Donde lo viste?

  2. Justo al lado de la Place de Jeu de Balle (una plaza en Bruselas que se llama Juego de Pelota se merece una “curiosidad belga” en sí misma).

    En la Rue Blaes, poco más o menos aquí

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