Curiosidades belgas (II)

Segunda sesión de “esto solo puede pasar aquí”.

Inteligencia colectiva aplicada a quitar sillas

Cuando se trata de una persona sola, es muy sencillo. Hay una silla en medio que te molesta, y tu coges y la apartas. Fin del problema.

Cuando se trata de tres mil almas en un concierto a quienes molestan unas sillas, la cosa cambia. Por la tarde la organización puso mesas y sillas, pues esperaban a poca gente. A la noche no las recogieron, y el público se fue amontonando en torno a las sillas. Molestan un montón, ocupan espacio, y no se pueden quitar a un lado tranquilamente, porque está esto lleno de gente.

¿Pueden tres mil personas actuar a la vez de improviso? ¿Puede transmitirse espontáneamente el mismo pensamiento de “vamos a quitar estas sillas, toma, dásela al de atrás y así sucesivamente”? Aquella noche parecía que sí. En cuanto uno subió la silla, todos los demás siguieron.

Manifestaciones de todo tipo

Ir a manifestarse “a Europa” significa venir a manifestarse “en Bruselas”. Así que se pueden ver todo tipo de movidas. Algunos ejemplos:

– Comunidad judía protesta ante la Comisión Europea porque en una obra en un país báltico pagada con dinero europeo se va a retirar un cementerio judío. Entre las pancartas “Dejad a nuestros ancestros descansar en paz”, y “Escuchad la súplica de los muertos”. En la foto no se aprecia pero no hay ninguna mujer.

– Pescadores europeos en protesta por la subida del precio del petróleo. O más bien en busca de dinero europeo para abaratar su compra de gasolina. Como resultado, una barricada en la Rue de la Loi que salió en todas las televisiones, un coche dado la vuelta, y bengalas de señalización con la fecha pasada (que en las manifas no hay revisiones de seguridad).

– Y luego estamos los emigrantes, que nos traemos nuestros conflictos. Por ejemplo, los armenios cada poco se manifiestan ante la Embajada de Turquía (que está al lado de la Oficina Comercial) para exigir el reconocimiento del genocidio armenio de la segunda mitad del siglo XIX. Curiosamente, en la misma calle unos cientos de metros más allá, está la Embajada de Armenia, pero mira tú que casualidad que la manifestación siempre entra por el otro lado.

¿Contenedores? No sabemos lo que son

La basura se saca dos veces a la semana, y una de ellas se saca también el papel y los envases a reciclar. Pero no hay contenedores. Para que luego digan, en España ya los hay soterrados y aquí nada. Será porque históricamente nos gusta barrer la porquería debajo de la alfombra. Así que aquí todo a la calle. Las aceras se llenan de bolsas, y como te olvides, o bien te quedas con la bolsa en casa unos días más, o bien la dejas tranquilamente en la acera hasta que la recojan. Esta segunda opción la aplican los que han comido pescado, y todos aquellos que no se acaban de enterar de los días de recogida. Gemma, ya ex-compañera de piso, tampoco se enteraba mucho de los días, pero tenía la extraña virtud de sacar la basura siempre un día antes, en vez de un día después.

Tumbonas en el parque

Aunque estén fuera de uso 400 días al año a causa de la lluvia, cuando sale el sol están muy solicitadas. En el pequeño parque de enfrente de la catedral se sitúan estas tumbonas. Grandes ideas a importar, porque basta ya de incómodas sillas en las calles, todas hechas en la misma fundición (¿cómo se pueden tener contactos en tantos Ayuntamientos distintos?). Por el derecho a echar un pigacín en medio de la rúa.

El carril coche oficial

Después del carril bici, del carril bus, y del carril VAO, llega la innovación bruselita. Ponme cuatro conos ahí, desde más o menos la salida de la circunvalación interna, hasta la Comisión Europea. Un avance sólo a la altura de capitales de continente.

Por “madelman” tampoco me viene nada

No regales a tus niños más muñecos violentos, déjalos que jueguen con otros personajes de más altos valores… Que quieres inculcarle al chaval valores religiosos, pues te agencias un muñeco de Moisés (¡incluye las tablas de la ley!). Que prefieres que el lechón vaya por la senda de la ciencia, te compras el de Albert Einstein. Y el de Sigmund Freud… bueno, tu véras lo que haces, el hijo será tuyo pero luego las consecuencias las paga la sociedad.

Otro juguete relacionado es un “Freud nodder”, que viene siendo un muñeco de Sigmund Freud con la mano en la barbilla que mueve la cabeza como diciendo “Sí, ahá, sí…”. ¡La psicoterapia en casa!

2 comentarios

Archivado bajo Bruselas, MePicaEnFlandes

2 Respuestas a “Curiosidades belgas (II)

  1. María Vega

    Para cuándo “curiosidades belgas III”? Porfa, actualízalo pronto. Enhorabuena me lo he pasado genial leyéndolo. Yo también vivo en Bélgica.

  2. MSB

    Hoy yendo a la oficina, he pensado lo mismo, con toda la basura invadiendo la acera, las bolsas abiertas con la mierda desparramada por el suelo y yo, sorteando los coches para no morir en una fria noche de invierno.

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