Amunt Valenciennes

Los invitados en esta ocasión eran dos veteranos de cuando Amberes, hace ya casi una olimpiada. Elena y Manuel llegaron del Turia para compartir unos días y unos viajes, conmigo y con Ana que también vino en esas fechas. Queríamos pisar de nuevo nuestra Antwerpen, y de paso conocer algún otro rincón belga, además de disfrutar del buen tiempo, pues el verano belga llegaba por aquella a su fin: era abril.

gofres.png Comenzamos la función en los invernaderos reales, que sólo abren al público 15 días al año, así que parecían visita obligada. Otra parada era el Maneken Pis. No por esa grácil figura, ni por esa pose apuesta, ni siquiera para estudiar las caras de decepción de los muchos españoles que lo ven por primera vez. No, la razón era gastronómica. Como bien saben las niñas, hay que ir a comer los gofres de al lado del Maneken Pis.

El hacer turismo empezaba a no resultar fácil, pues había que encontrar un sitio donde el anfitrión no hubiese estado ya. Le hicimos la pregunta al oráculo de Google Maps: ¿a donde podemos ir a una hora aproximadamente de Bruselas? El oráculo señaló el suroeste: por allí quedaba Mons, y un poco más allá, pasada la frontera, Valenciennes. Muy apropiado para ir con los valencianos.

A tiro de piedra visitamos pues otra bonita ciudad gabacha y un parque natural con lago adjunto. Y más aún, un estupendo bosque de frontera con bucólicos paisajes…

 

elenamanuel2.png

… y enormes secuoyas

sequoia.png

… en un lugar donde cambias de país varias veces sin darte ni cuenta. ¿Cómo se hacía esto antes de la UE? De nuevo apareció el fenómeno de las matrículas: a un lado los coches aparcados son de un país, y al otro lado son del otro, por mucho que la frontera atraviese discreta el medio del pueblo.

Estábamos en Mons cuando el verano prematuro empezó a retirarse. La ciudad se llama Mons en francés, pero en flamenco le dicen Bergen, en lo que es el colmo del despiste bilingüe de este país. Si le das vueltas tiene algún sentido… el vocablo francés “monts” significa “montes”, y la palabra flamenca “bergen“, pues también significa “montes”… en esas estábamos cuando cayó un buen chaparrón, poniendo fin a un mes entero sin llover.

Hicimos revival visitando de nuevo Amberes, con ese toque de nostalgia. Paseo por el centro, catedral, río y paso por debajo del río, y una desacostumbrada compañía: un rayo de sol. Esto en otoño no tenía tantos colores.

amberes2.pngamberessol.png

Rematamos la faena en el Delirium Tremens. Animados por la variedad cervecera, escuchamos algunos secretos… que por el bien del género masculino voy a compartir aquí: ese que dice que si en tu grupo de amigos hay alguno que les caiga mal a su grupo de amigas, ningún otro del grupo ligará con ninguna de ellas. Ander y su amigo Edorta, que le visitaba esos días, se miraban diciendo: ¡ahora entendemos muchas cosas!

deliriumsecrets.png

Aunque parece que esto funciona también para lo bueno: si alguna se ha llevado a un tío al catre y ha quedado contenta, existen probabilidades de que las amigas quieran comprobarlo en sus propias carnes, y que eso favorezca al grupo. Así que ya sabéis, chavales, a dejar el pabellón bien alto, que si gana uno, gana el equipo.

Esto es un no parar de aprender. ¡Hasta la próxima, sea en Valencia o en Valenciennes!

1 comentario

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Una respuesta a “Amunt Valenciennes

  1. Supernena

    Vaya!!!
    Se ha hecho esperar pero ha valido la pena!!
    Esos comentarios tan acertados del Fragel viajero…
    Bueno pos eso. Un besito
    ELENA

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