En directo desde la cocina: lanzando un gochu sobre las fabes

(-poner las fabes a remojo-¿para cuantos?-unos ocho-¿hay que poner a remojo también el compango?-hay páginas que dicen que el lacón…-espera que me llama mi madre-¡mama! ¿cómo va esto?-no, perejil no tengo-ya iré a comprar)

Porque no hay asturiano que se precie que cuando salga de casa no se lleve la bandera, y la gastronomía consigo.

Dice una página con una receta de fabada asturiana :

Veamos : judías, tocino, morcilla, chorizo, jamón, costillas, lacón, oreja y “rabadal”. Es decir, que la fabada sin trampa ni cartón, hecha como lo mandan los cánones, consiste en un gochu (cerdo) lanzado sobre unas judías o “fabes”, que así suena mucho mejor, y ellas son quienes dan nombre al manjar.


marmitako.pngLa que acabo de poner al fuego no es tan ambiciosa, pero mañana de tarde la tropa becaril continuará los “viernes gastronómicos”, que ya nos han dejado una paella de marisco y un marmitako memorables, dándose un atracón. Los viernes gastronómicos se inauguraron precisamente en esta cocina, bajo el mando de Chus y Pablo, expertos en hacer viajar a la faba para cocinarla como en casa, allá donde estén. Así que este es mi debut sin su ayuda.

(echar el compango-pelar una cebolla-picar un ajo-chorrito de aceite-a fuego medio hasta ebullición-bajar el fuego)

Estas cuatro horas de cocción son un buen momento para (con el portátil en la cocina) abstraerse un poco del ritmo habitual y escribir algo más variado, menos novelado, más improvisado, un poquito de casi-reflexión.

De los últimos 5 fines de semana, 4 han sido especiales: Cracovia primero, Viena más tarde, y los dos siguientes recibiendo visitas, aquí estuvieron Ana, a la vez que Elena y Manuel, y a la semana siguiente Fernando y Micaela en una visita relámpago. Los próximos 5 también deberían de estar animados: vendrán mis padres y Mohammed Alí, y estoy a la espera de que David, mi congénere ICEX romano, me confirme su vuelo. Entre los partidos que se juegan fuera: Barcelona, Treviso, y en preparación Berlín.

El caso es moverse una vez, luego ya le coges vicio. Parece que un fin de semana sin plan es un fin de semana perdido. ¿Por qué esta actitud sólo cuando uno se va fuera de casa?

(bajar un poco el fuego-asustar las fabes-mirar de nuevo la receta-comprobar mentalmente que está todo-no hay azafrán-la sal se la ponemos al final)

space.pngVan casi siete meses y medio de Bruselas. Muchos habéis pasado por aquí, y muchos otros (espero) estáis por venir. La estrategia es clara: quien primero se saque un billete, se queda con mi suelo. El tiempo, de repente, se ha puesto las pilas y ha pasado un mes de golpe. Fue seguramente el mes de buen tiempo, con sol el tiempo no pasa.

(pues la faba está dura-¿estará el fuego muy bajo?-súbelo un poco más-mira que van ya cuatro horas)

Estoy muy implicado en la campaña electoral asturiana, al menos todo lo que se puede estar vía correo electrónico. Es contradictorio estar tan lejos, y estar más metido que en los últimos años. Es como no acabar de integrarte, es un poco como la emigración asturiana, que se lleva Asturias debajo del brazo y su comunidad asturiana con ellos. La implicación con Los Verdes también es mayor desde que estoy aquí. También es contradictorio: mucho verde pero luego en coalición con IU. Y si hay mayoría simple y pacto de gobierno, con el PSOE. Cuando menos, la cosa se pone interesante para los próximos cuatro años.

florasturias.png

¿Y después de la beca? ¿Y quien lo sabe? Quizá otro año fuera, quizá otro año aquí, quizá otra beca, quizá un trabajo en condiciones, quizá volver a casa, quizá al otro extremo del mundo, quizá nada de lo que hubiese tenido pensado. Probablemente ninguna de las anteriores.

(son las doce y media y la fabada empieza a estar en su punto-o eso espero)

7 comentarios

Archivado bajo MePicaEnFlandes

7 Respuestas a “En directo desde la cocina: lanzando un gochu sobre las fabes

  1. Esa fabadaaaaa!!
    Yo desde que estoy fuera no he hecho ninguna fabada al fuego lento. Varias con la expres, eso sí, pero es que ha sido el descubrimiento del año pasado. El de este año es el lavavajillas. 🙂

    Qué aproveche!

    Que por qué sólo no se para cuando uno está fuera? Pues por eso precisamente porque ya que estás fuera, qué más da aquí o allí, y si allá mejor todavía.
    Cuando uno está en casa, mola eso, estar en casa y disfrutar del calor del hogar.
    Cuando uno está fuera, le gusta estar en casa, pero casi únicamente como centro de convenciones.

    Qui lo sá… El año que viene Alá proveerá. Pero eso sí, que tenga suelo.

    Mira que no acordarme que GIF es la AENA del tren, con la de anuncios que hicieron con el tema de la vía del AVE a Barcelona.

    Abrazos!

  2. Bueno, decirte que mi abuela es asturiana y hace unas fabes que lo flipas y sí, son algo así como tú dices, creo . Yo nunca he sido capaz de hacerlas, ufff, mucho trabajo. Aunque lo de los viernes gastronómicos me parece una idea de puta madre.

    Y nada, avisa con lo de Berlín que yo fijo que me apunto, que lo tengo al lado.

    Otra cosa, no he podido votar por un problema de la embajada, que hacen ellos muy bien su trabajo, jaté.

    Saludos Rafa!

  3. que buena pintan tienen, me está entrando hambre y todo a las 10 de la mañana…, me apunto la receta y los ingredientes pues igual toca traerselos porque por estas tierras no hay gran cosa.

  4. Dani, la foto es del marmitako… ¡la fabada tendrá mucha mejor pinta!

    Tocayo, nada de trabajo, lo único es sacarte unas horas libres, pero técnicamente no difiere mucho de “echarlo todo al puchero”. Anímate 😉

    ¿El lavavajillas? eso todavía no se qué es… ¿quizá la máquina esa que lleva un año estropeada en la cocina?

    en unas tres horitas… ¡a por las fabes!

  5. Espero que te salieran buenas. Me has recordado a mi sobrino, que anda por Bratislava y lo del azafrán es lo que peor lleva, jajajajja.

  6. Pues no hubo azafrán, amiga vitruvia, no lo había en el súper. Sí que le pusimos sus hojitas de laurel, y su perejil. Y aunque creo que iba un poco escasa de sal, ha salido estupenda.

    Es curioso, está uno comiendo como en casa, pero esta vez no ha sido ni la abuela (¡ay, abuela!) ni mamá quienes han preparado el manjar. Qué raro, tú.

    Hemos estado de sobremesa hasta hace un rato… después de la fabada hemos finiquitado la crema de orujo (traeme un par de botellucas, ¡paaaapa!), y luego hemos sacado la baraja, el ron Negrita (gracias Elena, gracias Manuel) y nos hemos pegado una partida los siete comensales que ha durado hasta las mil.

    Contra todos los pronósticos, hemos cenado (dura vida…) 😉

  7. Jajjajajaja… que guay!!! ¿dónde están las fotos de les fabes? ¿qué pasó? ¿has visto lo que aprendí este verano?? jajajajaja ains…. ojalá pudiera ir a tu suelo!!! ains… esto de ser becario pobre es muuuuy duro… pero bueno!! a ver que pasa!!

    Un beso!!

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