Ir al Sáhara es quedarse un poco allí

En su weblog “Viaje a la Guerra“, el periodista de 20minutos Hernán Zin se embarca en la aventura de viajar a los conflictos que hoy están teniendo lugar en todo el mundo para narrar desde dentro lo que ve y lo que le cuentan.

Esta bitácora, que recomiendo siempre que tengo ocasión, ha recogido ya sus peripecias en el Líbano, en la franja de Gaza, o en Sudán, entre otros. Es uno de los periodistas a los que creo que merece la pena seguir, porque te cuenta las cosas que los medios tradicionales sólo publican cuando hay un gran follón. Para esto vale Internet, para oir de primera mano lo que alguien en medio del lío te tenga que decir. Para esto sí que vale un periodista.

Hace poco puso rumbo a los campamentos saharauis. En una serie de artículos cuenta su experiencia en medio del desierto, y redescubre la situación de un pueblo olvidado por muchos, condenado a dormir sobre la piedra porque hace más de 30 años sus vecinos marroquíes se pusieron la agonía de Franco por montera. Un Marruecos que bombardeó con napalm a los habitantes de la entonces colonia española, y que siguió torturándoles más adelante.

Al haber estado allí, reconozco las situaciones y sitios que narra Hernán: un cielo estrellado, niños jugando por las calles, un viaje por el desierto (Desembarco en el Sáhara). También en lo que cuenta José Angel Esteban, otro periodista desplazado a la hamada argelina: asistí a la inauguración del centro cultural Asturias-Dajla (Castillos de Arena, la foto es de Saharauiak). En Los pulmones del desierto aparece el desayuno en la jaima, y la historia de los estudiantes saharauis que hicieron su carrera y su juventud en Cuba y volvieron al desierto. En Mujeres Saharuis aparece la Escuela de Mujeres de Dajla, donde entre otras cosas aprendían a manejarse con los ordenadores (hoy tienen weblog).

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Hay más detalles: las zapatillas que se quedan a la puerta, la placa solar que alimenta la casa de Mahmud, en la que se sirve té para el desayuno, o la nostalgia de los abuelos.

La excusa para viajar allí ha sido (¡la cuarta edición!) del Festival de Cine del Sáhara, otra forma de dar a conocer el conflicto. Son Días de Ilusión, de creación, encuentro y franternidad, en el único certamen cinematográfico del mundo celebrado en un campamento de refugiados, que finaliza al amparo de las dunas en las que se hace de noche en un santiamén. El breve reportaje que los informativos de TVE recogieron se puede ver en la web de Extrujado, otro visitante del festival.

El Sáhara Occidental, ese pueblo que pelea por un pedazo de tierra que en los mapas sale como tierra de nadie, sigue en la lucha. Pacífica, de momento, es la intifada saharaui, con una exigencia absolutamente revolucionaria: que se respete la ley.

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