Si hace bueno, llevamos la sidra al parque.

La premisa para las visitas por semana es: el menda a trabajar y los invitados de turismo. Así que un día se patearon Bruselas, otro cogieron el coche y se plantaron en Lovaina y Lieja, y otro se dejaron caer por el Parlamento Europeo.

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Cada noche llevaba aparejada su incursión gastronómica en los restaurantes de la ciudad, que los guajes llegaban cansados de tanto turismo y había que reponer energía. Y el vino como todo el mundo sabe tiene mucha energía, hasta el tinto de la Tierra del Fuego que nos pusieron en una ocasión.

Pero la formación no quedó de lado: el máster cervecero sigue su curso. Aunque el jueves fueron víctimas de la pasividad de los que no estamos para muchos trotes si al día siguiente hay que madrugar, el viernes le dimos un buen arreo a la noche bruselense, incluyendo la lectura obligada de la biblia cervecera en forma de carta del Delirium Tremens, y un poco de bailoteo encima de las mesas en un garito a reventar bajo un ambiente algo mareante.

El sábado por la tarde Chus y Pablo se volvieron a Asturias. Esta vez con Virgin a Barcelona, y desde allí con Iberia. No tuve tiempo para estar sólo, pues una hora antes de dejarlos en el aeropuero, fui a buscar al siguiente visitante, que era mi padre. Sin embargo, chavales, al despediros no pude evitar recordar aquella otra despedida en la estación central de Amberes hace tres años. De aquella ocasión recuerdo muy vivamente la sensación de quedarme sólo. Bien es cierto que eran otras circunstancias, pero aún así, despues de vivir una semana tan intensa como esta, cuando los amigos se van, uno se siente sólo. Estuvo genial, gracias amigos por esta semana.

Debo transmitiros también el agradecimiento del personal por esa fabada que preparasteis. Dado el indudable interés científico-social que tiene, transcribo la receta a continuación.

Ingredientes para una buena fabada internacional:
– Contar con 2 cocineros de reconocido prestigio y trayectoria internacional haciendo fabadas (en su currículum ya están Amberes, Valencia, Bruselas)
– Un amiguete viajero a quien visitar situado en cualquier parte del mundo a donde llegue Ryanair
– Un plantel de invitados abundante, de buen saque, y más majos que las pesetas
– Salir corriendo de la oficina un viernes en cuanto den las 3 de la tarde
– Tomarse unas de sidra bien escanciada en su vaso de cristal para abrir el apetito

Y last but not least:
– Fabes asturianas envasadas al vacío con su compango traídas ex-profeso desde la tierrina.

Preparación:
– Dejar caer con un mes de adelanto al amiguete viajero en destino que vaya preparando la infraestructura.
– Colocar cuidadosamente a los cocineros en el lugar, ya que serán los únicos que se acuerden de que el día D-1 hay poner las fabes a remojo.
– El día D, mentalizar insistentemente a todos los invitados de la fartura que nos vamos a pillar para que abandonen la oficina cuanto antes.
– Preferiblemente en el exterior (parque de Ambiorix, al lado de casa) reunimos a los comensales: Pablo, Paola, Ander, Gabriela, Carlota, Guadalupe, Rafa, Beatrix, Chus al otro lado de la cámara y Carolina que aún no había llegado. Los mezclamos tranquilamente con 4 botellas de sidra que entonan el cuerpo que da gusto.

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– Les enfrentamos acto seguido a las dos potas llenas de fabes y a los entrantes en forma de revuelto y ensalada para garantizar que el personal no queda con fame.

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– Si todo ha salido bien, los comensales lucirán caretos de felicidad como el de la imagen. Podemos empezar a pensar en la siguiente cita gastronómica.

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4 comentarios

Archivado bajo visitas

4 Respuestas a “Si hace bueno, llevamos la sidra al parque.

  1. Juer!! que pinta!!! solo una cosa… os faltó el arroz con leche…. 😛

  2. ¡cierto! ya hubiera sido … la leche.
    hemos inaugurado los viernes gastronómicos, el viernes pasado: marmitako.

  3. Trebedes

    Teniais que haber visto la cara de la vieja que paseaba en el parque mirando como un pavo de dos metro subía una botella verde por encima de su cabeza y dejaba caer su contenido sobre un vaso raro, salpicando y por lo tanto dejando fuera del vaso la mitad del liquido… que raros estos asturianos…

  4. Pingback: Entonces me voy a Estrasburgo, ¿queda muy lejos? « Me pica en Flandes

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